martes, enero 31, 2006

Cinco Cosas que Odio De Mi Ex Marinovio "En Pleno"...


Viendo esta imagen se me ocurrió escribir sobre las cosas que odio de los marinovios, pero no en cualquier situación, sino específicamente cuando estás teniendo un "encuentro del tercer tipo" con uno de ellos. En este caso, mi Ex Marinovio.
"La imagen la arreglé para q sean 5 jeje" El Título original es "Ten Things I Hate About You".

1° Que Cuando estes en pleno Dame q Te doy q Te Sigo Dando tu Pareja te pregunte:

"¿Me Amassss?"

¬¬ Da Ganas de Decirle no Mierda Te Odio, x eso estoy Haciendo el Amor Contigo.

2° Que Cuando estés en lo mismo Te digan:

"Dime q me Amas"

¬¬ Plop y más Plop. Una está concentrada (¡sí, eso, dale, dale!) y el baboso te viene con esa idiotez. Mientras le respondes pierdes fuerzas, así que ¿para qué decírselo?

3° Que Cuando estés en lo mismo Te Pregunte:

"¿¿¿¿¿Te Gusta?????"

¬¬ Es la Tercera Burrada q pueden decir. ¿Qué Quieren que les digamos? ¡¡¡Sí, Me Encanta, Oh yeahhh!!! (mismo comercial de Shampoo Yeahh Yeahhh)

4° Que cuando una está entretenida diciendo ¡¡sí, eso, sigue, dale, dale, mas!! Te Digan:

"ya no aguanto más, YA ME VENGO"

¬¬ y tú estás en la mitad del camino ya pues Ex Marinovio aguanta chessss ¿xq no puedes un poquito más? yo estoy empilada y tú estás "ya me vengo". A hacer un poquito más de ejercicios :P

5° Y el Final de esto es q cuando ya estan agotados después de haber tenido un encuentro amoroso están echaditos y

el Hombrecito Lindo Bello Pechocho se Sale soltando un Pedal O sea se suelta un Pedo ¡¡¡aggg!!!

¬¬ ¿Qué se alucinan ustedes? ¿q porque están con su pareja y existe confianza tenemos q aceptarles tal cosa? :S no psss tengan un poco mas de Caché.

Espero q mi próximo marinovio tenga un poco más de tino en este sentido :$ aunq apesar q detesto todas esas cosas de mi ex marinovio sí quisiera volver a hacerlo con el ahhhhh y esas cosas q no me gustan sí se las he dicho, así q ya no creo q lo haga jeje.

¡Vota por La Marinovia!

lunes, enero 30, 2006

Mi Marinovio Marioneta


Su presencia en mi vida obedeció al hartazgo que esta adorable criatura experimentó tras varias experiencias con los chicos de gran verbo y sinceridad nula.

No es guapo ni feo. Para algunas de mis amigas es más bien atractivo, pero eso sí, extremadamente tímido, callado, aunque inesperadamente cariñoso, o meloso más bien. Pero lo más curioso es que hacía AL PIE DE LA LETRA, todo lo que yo le pedía.

-Mi amor, llévame a la casa de una amiga en Canta, a una reunión de mis amigas de la universidad, el único hombre serás tú.
Perfecto, mi vida. Voy.

-Hoy no quiero salir, estoy cansada.
No te preocupes mi amor, nos quedamos.

-Tus amigos me aburren, mejor salgamos con los míos.
Ok, Victoria. Lo que tú quieras.

"¡¡¡WOW!!!... ¿Estoy soñando, o acaso he encontrado al hombre perfecto?"

decía entonces, abrumada por la amabilidad y condescendencia del sujeto.

Y ni qué decir de mi madre, que podía enviarlo a comprar cualquier cosa a la tienda de la esquina y que la ayudaba siempre cuando la veía cargar las bolsas que traía del supermercado.

Juan -así se llama este raro espécimen- es el caballero ideal, pero a la hora de socializar: Cero puntos.

La gente que me conoce asegura que al tipo se le veía algo así como mi asistente personal, o un mayordomo silencioso, siempre atento a que el trago no se me acabe, siempre dispuesto a buscarme una silla o a abrir la puerta del carro. Si no fuera porque le encantaba mimarme, eso sí, siempre que se lo pedía (no era de tomar la iniciativa), nadie pensaría que era en verdad mi pareja, sino más bien un guardaespaldas.

Tenemos la misma profesión y compartimos algunos gustos musicales. A pesar de cosas comunes, nuestras conversaciones eran demasiado aburridas. Yo siempre tenía la razón en todo, estaba sobre un pedestal como una santa y por más que advertía que cometía algunos errores, para él yo representaba la perfección encarnada, la musa, la ideal.

Nuestras discusiones eran simplemente porque yo insistía en que me había
equivocado y él en cambio, me buscaba alguna justificación.

Su excesiva timidez me parecía al principio un enigma por resolver. Su look misterioso parecía esconder a alguien realmente interesante interiormente. Sin embargo, el tiempo pasaba y este Marinovio lucía cada vez más plano, bidimensional, sin riqueza interior y hasta dispuesto a que YO LE CREARA UNA PERSONALIDAD.

Horror: tenía como Marinovio a una marioneta.

¡Hey! Estaba harta de los mujeriegos, pero tampoco tengo vocación de Gepetto, además Pinocho tenía personalidad y este Marinovio, ni eso.

Lo más extraño es que este ha sido el Marinovio preferido de mi familia, el único que siempre me mandaba flores. Lo peor es que odio las flores porque además de ser un regalo poco original, me destroza ver a las pobres plantas envejecer tras haber sido arrancadas de su medio natural.

Le dije que lo nuestro no iba más, pero él no se conformó. Continuó frecuentando mi casa porque se convirtió de la noche a la mañana en el amigo inseparable de mi hermano y en una audacia que antes no le conocí, se hacía invitar a todas las reuniones de mi familia. Pero siempre era un adorno más de la sala, con un trago en la mano, observándome de lejos, como si tuviera la esperanza de que notara su presencia, de que me convenciera de que él es el hombre perfecto para mí. Pero, de este lado, la decisión estaba tomada.

Insistió mes tras mes, sin palabras, pero con una silente e incómoda presencia que mi familia aceptaba. No le importó que apareciera tiempo después con otro Marinovio. La obsesión y las visitas continuas siguieron por... escúchenlo bien:

Tres años seguidos.

Una noche, durante la fiesta de cumpleaños de una amiga común, Juan apareció con Marinovia nueva. Respiré aliviada, pensando que al fin había recapacitado. Además, la chica era linda y lo felicité por la conquista con toda la buena onda del mundo. Sin embargo, fue la primera y última vez que los vi juntos.

Aunque ya no aparece en los cumpleaños, los días de la madre y del padre, mi ex Marinovio marioneta sigue sin pareja estable y continúa frecuentando a mi hermano, preguntando, de vez en cuando qué hago y con quién estoy...

¡Vota por La Marinovia!

viernes, enero 27, 2006

Cuando Tu Marinovio Sale Sin Ti


Muchas veces los marinovios creen que pueden salir sin nosotras, sin decirnos que van a salir y que todo va a estar igual cuando nos vuelvan a ver. Es decir, explicándome, que no nos vamos a dar cuenta que están con el rabo entre las piernas porque se les pasaron los tragos y se les borró el casette o porque definitivamente,se fueron con la trampa y no nos lo quisieron decir.

Basada en hechos reales, este post comienza cuando mi Marinovio estuvo viendo toda una tarde noche pelis en la casa. Ya a las 11 de la noche me dice, "Gorda, ya me voy a la casa, estoy cansado por la reu de ayer y quiero dormir."

Una -que aún cree en el marinovio- le dice "Anda no más amor, yo también estoy cansada por la juerga de ayer, ya mañana hablamos".

Obviamente y para poner en contexto la historia, debemos tomar en cuenta que la juerga del día anterior, fue una super brava... y que el cuerpo no tan adolescente de uno, como que ya nos empieza a pasar la factura. En fin... ese día en mi plan de MArinovia era terminar de ver el par de nuevas series que había comprado en Polvos Rosados, tomando una copita de vino super relax. A la hora que mi Marinovio se fue, me llama (con la conciencia media cochina) para decirme que ya había llegado a la casa y que se iba a dormir.

Craso error el mío de no volver a mi faceta del FBI y confirmar la información que me daban. Ya al día lunes cuando nos vimos, me dice que el día anterior había dormido hasta tarde y había estado jugando con sus sobrinos. Nada del otro mundo... pero el sexto sentido leonino no me dejaba tranquila.

Así que, como no quien quiere la cosa, esta Marinovia tuvo acceso a la Cámara fotográfica del Marinovio y oh sorpresa... habían 2 fotografías en las que el Marinovio salía bailando perreo con una desconocida.


Cuando tuve la oportunidad de hablarle del asunto, previas 2 cajas de chela, le pregunté:

Marinovia: Dime tu que son esas nuevas modas de bailar perreo. Creí que cuando querías ir a bailar, solamente ibas a Stigma.
Marinovio: Yo no bailo perreo gorda, además deja de estar viendo mis cosas.
Marinovia: Yo no veo tus cosas, sólo te pregunto qué fue eso de bailar perreo. Nada más.
Marinovio: Ahora, yo no me puedo ir de juerga que me tienes que decir por qué salgo o por qué no.
Marinovia: No te estoy diciendo si sales o no, porque no soy tu madre para fiscalizarte si sales o no. Te pregunto qué es eso de bailar perreo con otra que no soy yo... porque ni siquiera bailas perreo conmigo porque te parece muy rochoso o faltosa esa música.
Marinovio: No... es que estaba borracho y no sabía lo que hacía.
Marinovia: ahhh estabas borracho y por eso haces esas cosas
Marinovio: Sí... además era una broma que me hicieron mis amigos
Marinovia: (ya al borde de la desesperación) ahhh si así son tus amigos... para qué quiero enemigos. Si vas a salir, y encima me ocultas que sales y no me dices ni me comentas qué hiciste de borracho... ni creas que vas a tener autoridad moral para no decirme que no salga con Pedrito y me lo tire.
Marinovio: Nooo es diferente... no es eso
Marinovia: Es igualito...
Marinovio: Es que acaso ya no confías en mí?
Marinovia: No ahorita no...
Marinovio: Este... ya pues...
Marinovia: Ya nada... no soy yo la que friega la relación
Marinovio: Gorda yo te quiero a ti.
Marinovia: No parece...
Marinovio: GLUP...

En virtud de tantas posibilidades, los Marinovios siempre van a tener una excusa para librarse de la pregunta clave: "Dime, por qué lo hiciste". O tan simple como... caraxo si vas a hacer algo... no dejes pruebas que puedan usarse en tu contra... es algo elemental mi querido Watson...


Tendremos tan solo que aprender un poquito...

¡Vota por La Marinovia!

jueves, enero 26, 2006

Marinovio de barra


¿Se acuerdan de esa cancioncilla española llamada Amores de barra? La escuchaba el otro día después de mucho tiempo y estaba a punto de tararear el corito ese, pegajoso y agudo, cuando me llamó mi amiga Guisell preguntando si iríamos juntas al cumpleaños de un amigo común. Le dije que la idea me entusiasmaba. De pronto ella sugirió pasar antes por el Café del Mar, donde nos encontraríamos con un grupo de chicas de su clase de Marketing.

El grupo se animaba entre Martinis y anécdotas en torno a reuniones pasadas. Cuando de pronto llegó la hora mágica. Así le llamaban aquellas chicas al momento en que todo mundo fugaba al segundo piso para bailar. La hora mágica no era más que "la hora del ligue".

Santo ritual del ser humano de estas épocas. El momento en que una barra, una pista de baile, algunos tragos sirven de pretexto para esa danza fascinante que es la seducción.

Debido a mi innata curiosidad y cierta capacidad de análisis me resulta bastante interesante ver las formas en que los Marinovios suelen comportarse en este ritual. Me encanta abrir los ojos y convertirme en testigo... Comienza la faena: Un tipo gordito con un whisky en la mano observa de lejos. Luego, escoge su presa. Es tímido, espera detrás de la Marinovia que, distraida, le da vueltas al Apple Martini mientras ríe con su amiga. La amiga, va al baño. Esta vez, no fue adrede, como suele pasar, esta vez la chica necesitaba ir por un retoque de maquillaje y algo más.. ¡Oportunidad de oro! El tipo se sienta al lado, y ya...

A unos metros, debajo de una camisa Kenneth Cole (lo se porque la vi en una vitrina un día que acompañaba de compras a un amigo), uno de esos que se jura el churro de churros, el papirriqui, el irresistible, lanza su mirada más felina a una chica que, de pronto, se da vuelta de inmediato y le dice con toda la seguridad el mundo que no quiere bailar... Imposible disimular el inmenso temor al rechazo de aquel sujeto de marras, quien entonces sonríe, mientras ella lo ve, pero ensaya la más detestable de las miradas de desprecio, cuando ella se concentra en terminar el Marlboro que lleva en la mano... Perro, perro, perro y además demasiado típico, pienso desde una esquina.

De pronto de testigo, paso a ser protagonista: Aquí vamos: Lleva una camisa negra, pero no es Juanes. Ya lo has visto antes mirar a todos lados y a todas, pero de pronto te mira a ti y se detiene unos segundos. Las demás acaban de decirme que es el mejor especimen de la noche. Pues si, la envoltura del caramelo no está mal, pensé. Pero de pronto la noche transcurre y a la hora en que se acerca junto a sus amigos, me doy cuenta en una de que el guapo era en realidad el más idiota del grupo. No se si a ustedes chicas, pero a mi me pasa siempre. Al final, EL AMIGO ES EN REALIDAD EL INTERESANTE. El guapo de la camisa negra se aparta porque ya mandé una señal directa y dije con mis gestos: Cariño, da un paso al costado que es tu pata quien atrae mi atención.

Minutos después el entusiasmo crece: el amigo interesante, además de mantener una conversación animada es también un buen bailarín. La química fluye, surge cierto encanto, pero al final descubro que ya estoy algo aburrida del ligue de barra, siempre tan previsible. Entonces es hora de partir al cumpleaños programado. Me voy, pero para entonces ya tiene mi tarjeta personal en el bolsillo..

La cosa es simple: El 70 por ciento de Marinovios de barra espera un ligue que no dure más que unas horas, el otro 30 por ciento se embarca en la idea de que eso podría durar quizás una salidita al cine y por ahí, otra adicional, a ver qué pasa.... Bueno, quizás estas estadísticas no sean las más exactas, pero de algo estoy segura: es imposible para esta Marinovia descubrir en una noche ruidosa si él, el sujeto, tiene algo más que compartir que un trago, una sonrisa y muchos ganas de comerte con zapatos y todo. El Marinovio de barra seduce con su lenguaje corporal, pero a mi me seducen más quienes tienen algo que compartir intelectualmente y eso NO SE DESCUBRE EN UNA NOCHE DE LIGUE. Peor aún: puede una encontrarse con alguno de esos idiotas que con unos tragos encima las ven a todas como ganado y no les cabe en la cabeza que a veces te da la gana de ir a bailar con tus amigas y no necesariamente tienes las hormonas revueltas y la ansiedad de irte a la cama con alguno de ellos, como muchos machos lo creen.

Sin embargo, tómese en cuenta de que a pesar de lo escrito, no creo que TODOS LOS HOMBRES SEAN IGUALES. Han pasado apenas 48 horas desde que mi tarjeta personal quedó en el bolsillo de aquel amigo interesante. Veremos qué pasa..

¡Vota por La Marinovia!

miércoles, enero 25, 2006

Mi Marinovio, el candidato

Por Beba Neumann, en estado de conmoción aneurísmica...

Ver sus manos, blancas y muy bien cuidadas, desplazarse con la docilidad de palomas libres al viento, su dicción perfecta, imposible sustraerse a no ver sus finos labios y su rostro de fuertes facciones maquillado..., ¿maquillado? "Ya sabes querida, para la cámara... La estética es la mejor carta de presentación a la hora de ganar prosélitos. Total, no todos los días sales en televisión". "Pero si ya tienes mi voto asegurado", le digo con voz melosa, mientras me apapacho en su torso. "Y lo sé amor, pero yo pensaba en algunos más...", lo dice con tal suficiencia que me obliga a soltar unos pucheritos y él sólo se muestra inconmovible, como si últimamente, la frialdad, a pesar del calor atosigante, la sonrisas falsas, imposible acostumbrarme a ellas, lo hubiesen transformado de ser humano a muñeco de cartón.

Él, era un estudiante del último año de derecho cuando lo conocí y yo una simple colegial que lo acechaba con la mirada, hasta que un día nuestras miradas confluyeron en un punto y desde entonces nos volvimos inseparables. Sus cabellos revueltos que el viento se encarga de mover como si de olas del mar se tratase me tenían encadilaba. Su timidez, a pesar de ser "grande" me seducía y yo hacía escarnio de ello con "minilocuras" a granel, de a pocos me lo fui ganando y lo fui, también, haciendo cómplices de mis juegos. Se abrió, se mostró sencillo, despertó su naturaleza humana en su más básica esencia. Me encantaba buscarlo después de sus clases, al comienzo se incomodaba pues tenía que presentarme como su little marinovia ante todos sus avorazados compañeros: El rubio Nicola, el encantado Jhon, el tonto de Fredo... Generalmente huíamos del tumulto y preferíamos visitar el parque de Surco, cercano a la Richi. De la mano emprendíamos largas y lentas caminatas que se veían interrumpidas con abrazos y muestras de cariño por doquier...

Sin embargo, hasta los cuentos de hadas pueden tener puntos de quiebre o situaciones tornadizas e inesperadas... Hace un año se graduó de abogado; cumplió 26 en octubre último, la edad perfecta para buscar un lugarcito en una lista congresal como ya lo habían hecho varios de sus compañeros. La idea de juventud y poder lo sedujo y no escatimó en desplegar sus encantos y de actuar como un auténtico lameculos con el fin de ser incluido en alguna lista no importando si fuese en un tristemente célebre partido tradicional o en uno de aquellos que aparecen sólo una vez en la vida. Podía pagar la "matrícula" con sus ahorros del último año de trabajo.

Ya en lo últimos meses había cambiado por cuestiones de trabajo: había mudado los jeans desteñidos por fríos y serios ternos oscuros, pero aún conservaba su espíritu juvenil y juguetón. Sin embargo, la timidez parecía haberse evaporado por el calor y las muestras cariño... Se entregó en cuerpo y alma a su nueva pasión: la política, la sucia política. Aquella que cambia a las personas, que las vuelve hipócritas y que, a veces que son muchas, resulta imposible creer en ellas. Lo vi acompañando a su lider en un par de ocasiones mostrando aquella sonrisa que frente al espejo de la sala de su casa había ensayado. Ya no vamos al cine ni damos largos paseos ni conversamos en el parque cercano a casa hasta altas horas de la noche. No sé si tanto sacrificio valga la pena toda vez que, seguramente, el número que le asignen, no me lo ha dicho, sea tan alto como sus ambiciones. Política, sucia política. Mi Marinovio se ha convertido en el principal candidato a romperme el corazón...

¡Vota por La Marinovia!

martes, enero 24, 2006

No mas f... marinovios latinos!

Mi amiga Estela se mudó a Bolivia por trabajo y vivió en ese país dos años enteros, pasando los fines de semana en bares frecuentados por extranjeros como ella. Desde entonces llegó a la convicción de que abandonaría para siempre sus intentos de encontrar un latino que no fuera machista y que se convertiría de una vez por todas y para siempre en una brichera convicta y confesa.

Para quienes nos leen de fuera, se llama brichero (o en este caso, brichera) a quienes salen con extranjeros. El término solía estar asociado al sexo fácil a cambio de unos tragos o drogas gratis, e incluso a la prostitución o al robo a turistas. Sin embargo, la palabra es ahora tan común que es brichero o brichera quien tiene una marinovia o marinovio foráneo. Así se asumía Estela luego de conocer en sus viajes y en los bares de extranjeros a los muchachos venidos, sobre todo de Europa.

-No esperan que seas tú la que estés detrás de ellos, no rinden culto enfermizo a la madre, no les molesta que seas exitosa, no quieren que seas su psiquiatra-- repetía mi amiga como cualidades frecuentes halladas en buen número de los chicos europeos con los que había salido en ese tiempo y terminaba siempre con esta frase:

-Y sobre todo: no se complican demasiado la vida, como los hombres latinos.

Para mi entonces, todo sonaba a gracia. Yo tenía Marinovio peruano y no me importaba tanto el escudo en el pasaporte. Sin embargo, tras varios años, algunos viajes y unas cuantas experiencias, estoy convencida de que la cosa tiene sentido. A pesar de que hay locos y machistas en todo el orbe, la idiosincracia del hombre latino comienza a molestarme.

Conozco decenas de europeos e incluso norteamericanos que tratarían mil veces mejor a varias de mis amigas que se pasan la vida tratando de entender a sus Marinovios latinos que viven cada cosa que hacen en tono de drama o que, por ejemplo, le temen al éxito de ellas porque en el fondo una mujer independiente, librepensadora y con perfil propio es difícil o casi imposible de manipular. Será por eso que, como diría la Mami Brujita, la mayoría de ellos las prefiere bobas (ver post anterior sobre el tema).

Como pertenezco justamente al tipo de mujer independiente, harta de los pusilánimes y machistas que abundan por estas tierras, decidí abrir las puertas de la internet y descubrí gratamente que hay chicos interesantes y cultos. Y eso que yo era de las que creía que sólo abundaban los locos que buscaban cyber sex. Por eso ahora prefiero mil veces una sustanciosa conversación por Messenger con un chico open minded del extranjero que una cita cara a cara con un latino que te pinta la imagen de no-machismo, pero que al final termina siendo alguien que no ve más allá de sus narices.

El temor al compromiso, la idea de que los hijos de esta región tienen licencia para engañar a sus Marinovias porque al fin y al cabo "son hombres" y muchas otras taras, arrastradas desde hace siglos, generación tras generación, me convencen más de que los latinos no son para esta preciosura que ya no quiere ser más psicoanalista que pareja. Por eso he decidio sumarme a la fila y como Estela, convertirme en brichera, a mucho orgullo.

¡Vota por La Marinovia!

lunes, enero 23, 2006

Si no puedes con tu enemigo, únetele...

Esta es una frase que escuché hace poco de la boca de mi hermana la recién casada: si no puedes con tu enemigo, únetele y ésto, porque siempre me quejo de que mi marinovio le encanta estar con sus amigos más que conmigo.
Y no es del todo cierto, sólo que siento que no podemos estar solos en un lugar sin la presencia de esas personitas que también existen en su vida.
Pero el pobrecito siempre me dice: "no estoy con ninguna mujer, estoy con mis amigos"; y no es que piense lo contrario, pero de vez en cuando los celos de "espacio" surgen al escuchar esa fracesita.
Hace unas semanas tuve que trabajar pisada 4 fines de semana seguidos hasta las 10h00 pm por lo que no pudimos salir, ni vernos más que por pocos segundos. Cuando por fin estuve libre, le pedí que me llevara a bailar o que me invitara a algún lugar para olvidarme del día a día y me saltó conque fuéramos a un bar donde estarían sus amigos.
- Okay, le dije. Estaba pensando que tal vez pudiéramos, tú sabes, estar solos. Cenar en algún lugar, solos, o tal vez bailar solos.
Respiró profundamente y me dijo "está bien" a regañadientes.
Y me molesté. Calladamente, pero me molesté. No concibo la idea de que no podamos salir solos sin la manada, le comenté a mi hermana, a lo que me contestó la frase se encabeza este post.
- Verás -me decía-, no es que no quiera estar contigo, si no que quiero estar contigo y con ellos a la vez.
Es como si su tonto aire masculino le impidiera apartarse de la vida de soltero tan rápidamente. Y tomando en cuenta que tienen 2 años saliendo ya, y te da según él, el privilegio de estar en su rincón privado, entonces acomódate.
Me quedé pensando. Tal vez sí debo aceptar de vez en cuando que me invite a dar vueltas con su pandilla, y asistir, así se sentirá más complacido a decirme que sí la próxima vez que le pida que estemos solos. Aunque, tampoco quiero olvidar darle su espacio, siempre y cuando él respete el que me tiene que dar a mí.

¡Vota por La Marinovia!

viernes, enero 20, 2006

¿Contigo Pan y Cebolla? Nahhh...

Sé que tras este post seré repudiada por varios, pero tengo que decir una verdad que muchos y muchas no quieren admitir: las diferencias económicas importan y son destructoras de las relaciones marinoviezcas.

Las telenovelas mexicanas nos quieren hacer creer lo contrario, que el señorito pipiléctico de la casa se puede enamorar de la sirvienta buenita y ser por siempre felices, pero en la vida real eso NUNCA va a pasar. Lo mismo viceversa, la patrona tampoco se va a involucrar con el chofer. Ya, ustedes dirán que mire el último Cosas y vea cuanta princesita (sobretodo las de Mónaco) se andan metiendo con plebeyo y medio, pero yo les contestaré que miren el mismo Cosas medio año más tarde y me cuenten y si esas mismas relaciones siguen por buen camino.

Alguna vez todas nos hemos encontrado con el MarinovioMisio. Ese que ni si quiera tiene para invitarte al cine un martes de 2x1. Lo quieres, lo adoras, pero de pronto hasta tomar una CocaCola se ha convertido en un lujo... Te vuelves feminista activa y comienzas a pagar todo tú, pero la cosa se vuelve insostenible porque pagas hasta el telo y el tipo te pide para el taxi de regreso... Feo... No deberías cambiar todo tu estilo de vida por un MarinovioMisio, mucho menos si tu estilo de vida es normal, es decir, no pides noches románticas con cena en La Rosa Náutica y reservación de habitación en el Marriot (salvo fechas especiales), pero sí que te lleven al cine o al teatro y puedas comerte tranquilamente una Bembos sin indigestarte por estar gastando medio presupuesto mensual del muchacho.

Lo digo claro: Procura involucrarte con alguien de tu level, aunque suene horrible. Las diferencias, para arriba o para abajo, incomodan y finalmente terminan matando el amor.

Lo mismo puede pasar con las diferencias culturales (en el sentido educativo), puedes encontrarte con este chico muy bueno, muy guapo, pero que de libros lo más profundo que ha leído es Condorito, que si va al cine es máximo para ver Rápidos y Furiosos, y que no ha pisado un aula desde que salió del colegio, este es el MarinovioBestia. Te gusta horrores, pero sabes que estás viviendo una mentira. Lo quieres llevar a una cena con tus amigos, pero te mueres de vergüenza de que comiencen a hablar de las elecciones y salga con una de sus usuales burradas tipo "¿quién es Ollanta Humala?"

¿El amor lo supera todo? No señores. Lo de contigo pan y cebolla es una gran mentira. El argumento de María la del Barrio, sucia, ignorante y pobre que conquista a niño rico y educado, no es real. Tommy Mottola se casó con Thalía la cantante exitosa, no con María pa servirlo a usted. Es mentira lo de que los opuestos se atraen. Las parejas que mejor funcionan son homogéneas, son cómplices, han tenido un entorno cultural y económico similar, por lo tanto se comprenden. Sino me creen revisen su propio historial emocional...

Hace poco comencé a salir con quien yo pensaba sería mi próximo Marinovio, un chico encantador pero pobre. Pobre pero honrado, decía yo y trataba de que esa diferencia no nos afectara. Él paraba diciendo "yo no estoy a tu altura" y yo le insistía que no, que se dejara de tonterías. Normal me conformaba con paseítos por el parque y largas conversaciones con café... Pero no llegó ni al mes la relación. Él fue quien se batió en retirada y cuando lo hizo fui yo quien le dijo: "realmente no estabas a mi altura, pero a mi altura moral", porque yo si había estado dispuesta a lucharla... Sin embargo, pienso que tuvo razón. No teníamos futuro. Los pocos amigos que supieron la historia se alegraron profundamente de esta ruptura, pues pensaron que de haber seguido con MarinovioMisio, poco a poco me hubiera ido retirando de sus vidas (por no gastar) y que cambiaría todo mi modus vivendi por un hombre (horror). Yo lloré como loca, pero ahora con la cabeza fría también me alegro. Ya no tengo quince años ni estoy para ser la protagonista de un culebrón.

Imagen: bizzer.com/images/

¡Vota por La Marinovia!

jueves, enero 19, 2006

¿Acaso no fui claro contigo?

Tenía puesto el perfume que su madre me había regalado dos días antes y que hacía honor a la diva de una serie de televisión que él odiaba. Sin embargo, acababa de decirme que olía bien, pero que era tiempo de hablar de nosotros.

Tal vez si hubiese puesto atención a su mirada esquiva o al vaso de vodka puro que traía en la mano derecha, hubiese estado más alerta a lo que luego diría en términos confusos. Cuando me disponía a hacer un comentario sin importancia, de esos que una hace sin imaginar que luego vendría el huracán, él cortó mi frase de un hachazo para clavarme el puñal: Te quiero, pero creo que aún no estoy preparado para un compromiso serio. Seguidamente, un trago largo.

No sentí el dolor de la puñalada. Me pareció normal. Después de todo, éramos Marinovios sólo tres meses y era la primera vez que pasábamos juntos 11 días seguidos sin interrupciones de ningún tipo, de vacaciones, la mitad del tiempo lejos del mundanal ruido, la otra mitad, cerca de sus parientes.

-Creo que estás presionado y algo temeroso- le respondí, ensayando por enésima vez aquella pose de psicóloga que creí haber dejado atrás en los tiempos en que soportaba a un ex Marinovio lleno de traumas.
-Pero no te preocupes, creo que es natural, tiempo al tiempo- añadí con tono aún más comprensivo.

Inmediatamente me llenó de adjetivos que me hicieron sentir en medio de los fuegos artificiales. Que era fantástica, maravillosa, que inteligente e intuitiva, que iba a llegar muy lejos, que si él estaba temeroso era quizás porque en sus relaciones anteriores había sufrido mucho y que no quería divorciarse jamás. Bueno, hasta aquí seguía pensando que estaba frente a un Marinovio herido que como todos los seres humanos temía al fracaso. Comprensible, entendible.

A los fuegos artificiales se sumaron los mimos y a los mimos el sexo. Y todo parecía normal, normal hasta la despedida con besito y el "te voy a extrañar", tan propio de esas despedidas.

Sabíamos que ibamos a estar separados y eso no tendría nada de extraño sino fuera porque el pinche Marinovio ya no aparecía en el chat y sus mensajes tan sólo llegaban a un párrafo frío. Después de unas llamadas telefónicas, un mail hizo estallar mis neuronas. Con los mismos fuegos artificiales repetía el "fantástica", "inteligente", "intuitiva". Sin embargo, esta vez, el mensaje terminaba con una frase de antología: Espero que nuestra amistad dure para siempre y no importará la distancia... ¡Tragedia de Mesa Redonda* en el alma de esta Marinovia! Como diría Cristina y Los Subterráneos, mil pedazos de mi corazón volaron por toda la habitación, y yo agregaría: y uno salpicó a la pantalla de la Lap top, mientras continuaba enmudecida por la sorpresa.

What?.. ¿Qué? ¿Este tipo me está metiendo una patada en el trasero? Cuando se lo pregunté me respondió con toda la frescura del mundo: ¿Acaso no fui claro contigo?

-¿Claro tú? ¿Cuándo?
-Cuando te dije que no estaba listo para el matrimonio.
-Pero eso no quiere decir necesariamente que estabas rompiendo conmigo.
-Quizás no, pero ahora te lo digo: no te amo como para tener una relación, te quiero como persona, te admiro, pero tener una relación significaría la promesa de casarnos y yo tengo dudas.

¿Les sonó a telenovela mexicana? A mi sí. No sólo eso, me di cuenta que el no haber sido absolutamente claro desde el principio era parte de la estrategia, pues su temor más grande no era el compromiso que conlleva al matrimonio, sino el afrontar sus dudas cara a cara.

Como es obvio, lo mandé al lugar más oscuro del infierno. Estoy segura que este especimen de Marinovio no es el único. Cobardes que no quieren decir las cosas de frente, abundan. Pero no se ustedes Marinovias, yo los prefiero honestos no sólo desde el principio, sino también hasta el fin. ¿O será que acaso temía perder el polvito de despedida? Bueno, de hecho que no hubiera permitido que me tocara un pelo después de echarme de su vida. Sin embargo, hubiéramos seguido siendo amigos, si él de verdad pensaba que era tan maravillosa.

En fin, ya no quiero averiguarlo. Los cobardes a la Papelera de Reciclaje de inmediato y sin pensarlo dos veces... doble click y ya.

* Hago referencia al incendio más voraz ocurrido en Lima, Perú, donde murieron calcinadas y ahogadas por el fuego más de 300 personas. El siniestro lo produjo el estallido de un centro clandestino de acopio de fuegos artificiales.

¡Vota por La Marinovia!

miércoles, enero 18, 2006

El amigo de tu Marinovio es un imbecil

No se ustedes Marinovias, pero yo me he visto en la situación más de una vez. Eres la chica disponible del grupo y tus amigas te quieren enchufar al amigo disponible de sus Marinovios.

La blind date en grupo puede ser divertida, pero también puede convertirse en la noche más aburrida del siglo o en la pesadilla más negra. Por las siguientes razones:

1.- El amigo luce como un obligado. Es decir, ni él mismo sabe que hace ahí. Tú menos. Lo descubren tras las primeras preguntas. Le planteas hablar de cine y a él no le gusta. Lee libros de política y a tí te aburren. La lista continúa conforme avanza la conversación. ¡Horror!, mientras más conversan, menos hay en común.

2.-Es guapo, pero... Tiene unos modales de cavernícola. Van a un restaurante los cuatro y descubres que habla con la boca llena de la manera más vulgar y ¡no! acaba de poner los codos sobre la mesa. Al final de la comida se le escapa un eructo y corona su actuación con este detalle: es tan poco fino que no quiere compartr la botella de vino de los demás y no lo reemplaza por un Martini si quiera: ¡pide una cerveza!.

3.-Es guapo, o al menos tiene algo de atractivo, luce buenos modales, pero... es tan fresco que se atreve a mencionar que está allí a insistencia de su amigo e incluso comenta que se imaginaba que podrías haber sido la más fea de la ciudad, pero que él igual se quedaría por hacerle un favor a su amigo y a la Marinovia de su amigo... ¡¡Agggg!!!

4.-Es atractivo, luce buenos modales, no hace comentarios fuera de lugar, pero... ¡Tiene Marinovia! Y lo descubres porque al Marinovio de tu amiga se le escapó un día conversando con ella. Y lo peor es que el susodicho amigo ya te había invitado a una segunda cita y tú ya andabas con media ilusión encima. ¡Perros, perros, perros!!!. Se arma la tremenda, tu amiga asume que el asunto de la complicidad no es nuevo y que ella también pudo haber sido engañada antes. Su Marinovio trata de dar explicaciones, inventa que su amigo había peleado con la Marinovia, pero no es cierto, la verdad siempre se sabe, porque también nosotras las Marinovias astutas sabemos como conocerla todita. Al final, quedan dos Marinovias liberadas del peligro de dos Marinovios caninos, aunque heridas, sobre todo tu amiga, que tanto bien quiso hacerte al conseguirte un partido supuestamente considerable.

Por eso a esas citas a ciegas suelo ir con una sólida armadura de escepticismo puro. Una nunca sabe que puede pasar...

¡Vota por La Marinovia!

martes, enero 17, 2006

Cuánto más conozco a los marinovios, más admiro a los perros

Debe haber pasado algún tiempo desde la última vez que leí el blog. Hoy me he tirado la pera y no fui al gym, sé que hago mal pero no basta el fortalecimiento físico, sino que también hay que darle espacio a la catarsis espiritual.

Sé que este tema puede sonar bastante trillado; me refiero a hablar mal de los marinovios, pero creo que ya es tiempo de reinvindicar a la raza canina; su comparación con el genéro masculino, me parece injusta.

Imaginemos. Una niña de 6 años pregunta a su mamá: “¿Mami por qué mi tía, a la que le dices solterona, dice que los hombres son unos perros? (de pasada pregunta también qué quiere decir solterona )” A lo que la madre seguramente responderá, si es que lo hace, con un comentario dulce y falso para cuidar la mentecita sana y pura de su virginal retoño: “Porque son buenos, como papi, pues.”

Y se la cree, claro, porque cuando una es niña no comprende ese tipo de analogías, y por lo general te quedas con la información e impresión equivocada. Cuando eres niña te encantan los animales y los perritos son los seres más tiernos, juguetones, leales y hasta andan detrás de ti saltando y meneándote la cola. A ver díganme, ¿cuál de estas características comparte el marinovio? Si la respuesta es NINGUNA, entonces, ¿por qué compararlos con los pobres perros? ¿Qué culpa tienen ellos de no poder ser monógamos? (aunque déjenme decirles que yo tuve un par de perritos que se amaron con locura, que se casaron y que fueron muy fieles y felices.) Además, piensen, en la tierra no hay sobrepoblación de perros, y tienen todo el derecho de procrear, porque además sus vidas son cortas, nos alegran la existencia y se manejan por el instinto de preservación de la especie, no por deseos sexuales que, para la raza humana, pueden ser perfectamente controlados.

Por qué los marinovios con el cuento de que tienen que esparcir su semillita, porque producen millones de espermas, lo que, según ellos, comprobaría que no están hechos para una sola mujer, nos tienen hartas! No son más que patrañas para justificar lo que son. No podría denominarlos de ninguna forma por no ofender a las pobres cosas, animales o plantas; para mi los marinovios son marinovios y no merecen ser más que eso, una raza que se extingue por su propia involución, por su incapacidad de ser como los perros: Seres tiernos, juguetones, leales y porque no nos mueven la cola (al menos no de la forma que quisiéramos.)
Lo siento marinovios, pero ya es hora de que se den cuenta de que con su actitud cada vez los necesitamos menos.

Tú, marinovia, que me estás leyendo, no pierdas la fé, acompáñame en esta campaña de sensibilización para lograr salvar a los marinovios del abismo en el que están cayendo.

Nota: Obviamente, en el mundo deben existir algunos especímenes rescatables, pero esto va pensado en áquellos que no forman parte de esa selecta lista.

Imágenes: queenofhearts10.blogspot.com, cgi.ebay.de

¡Vota por La Marinovia!

lunes, enero 16, 2006

Mi Marinovio es un alcohólico

¿Marinovio alcohólico? ¡Horror!
¡Sálvese quien pueda!

Lo conocí en el instituto donde estudiaba. Él estudiaba cocina y yo también. Ahí fue donde escuche por primera vez la frase mas estúpida de la historia: "Un verdadero chef es maricón, drogadicto o alcoholico". A decir verdad, escuche esta frase muchas veces, y siempre me dije: "Tonterías". Al parecer, lo que para mí eran tonterias para este individuo, que en ese momento era mi marinovio, no lo eran. Él se lo tomaba muy a pecho, y mostraba con orgullo su alcoholismo.

Lo peor de todo es que estaba muy lejos de ser un chef, ni a cocinero de su propia casa llegaba. Y no es por dejarlo mal ante todos ustedes, pero esa era la verdad.

Al principio nos llevabamos bien, yo no estaba enterada de su problemita, y cuando fue aflorando tuve todas las ganas e intenciones para ayudarlo a enfrentar y poder combatir su enfermedad (pienso que llega un momento en que el alcoholismo es una enfermedad mas que un problema), pero nada daba resultado. Sé que si el enfermo (en este caso mi ex-marinovio) no es capaz de reconocer su enfermedad, ni es capaz de de poner de su parte para recuperarse, nada se puede hacer. Si él no se ayuda, nada ni nadie lo ayudará, porque pienso que eso está en uno.

Pero, lamentablemente, en ese momento yo no queria aceptar la realidad.

Tener un marinovio alcoholico es lo peor que me puede haber pasado. Porque te manipula, te chantajea, dirán que soy una tonta, y sí, lo fui, dejé que me robara (y no es que me haya quitado la plata sin yo saberlo), pero el alcohol es més fuerte que ellos y se vuelven locos si no lo consiguen.

Es verdaderamente terrible como se beben una botella de ron puro, ¡como si fuera agua! Mientras veía eso pensaba en el daño que ese licor, o líquido elemento vital para él en esos momentos, lo iba destruyendo internamente. Hígado, riñones, estómago, neuronas (¿Le quedarán algunas aún?) iban siendo presas de ese veneno. Me parecía espantoso ver ese espectáculo casi a diario.

Hasta que se volvió violento, y creo que le pegó a media escuela por lo cual fue expulsado, de ahí por suerte empezó el declive de la relación. Hasta ese momento pensaba que podía ayudarlo, pero todos mis esfuerzos fueron en vano. Un buen día sus hermanas me dijeron que lo dejara, que una chica como yo no se merecía a un tipo como él, así que les hice caso, fui tomando fuerzas y logré terminar con ese calvario.

Fue difícil, lo reconozco, pero no estaba dispuesta a que ese individuo malograra no solo su vida sino también la mía.

Y como dice la canción: "Mooozooo, sírvame en la copa rota, quiero sangrar gota a gota, jajaja, el veneno de su amoooooor".


Imagen: kaa.galeon.com


¡Vota por La Marinovia!

sábado, enero 14, 2006

Mi Marinovio celebra el Hanuka


Lo que voy a contar a continuación no es una historia propia, sino de una prima que vive en EE.UU. y que estuvo hace poco en Lima, de visita navideña y en donde me contó un problema marinoviezco sobre el que no se me había ocurrido reflexionar, ya que en mi vida sólo me he cruzado con católicos comunes y silvestres, ningún religioso extremo, ni nada parecido. Esta es la historia del Marinovio al que no le puedes decir ¡Feliz Navidad mi amor!

"Nunca te enamores de un judío...", fue un mensaje que me llegó hace tiempo por mail y sin mayores explicaciones, por lo cuál, fue motivo de primer interrogatorio a mi prima en nuestro primer face to face. Aquí la respuesta, pero OJO, no se trata aquí de denigrar ninguna religión, solamente contar lo que puede pasar cuando los miembros de una pareja pertenecen a religiones distintas:

Cuando empecé a salir con él, nunca pensé en preguntarle por su religión, ni me di cuenta de que era judío. Mucha gente luego, me ha comentado que hay que ser muy tonta para no darse cuenta, ya que al parecer, ser judío más que ser de una religión es pertenecer a una raza... Ciertas facciones los distinguen y tienden a mezclarse entre ellos...

Un día en mi departamento, MarinovioJudío vio una imagen de la Virgen María que me había enviado mi mamá y allí empezaron los problemas. Me preguntó qué tan católica era y le contesté que lo normal, que rezaba y que algunos domingos acudía a misa. Le pregunté si mi religión era un problema para él y me contestó que no, pero que nunca antes había estado con una chica no-judía. Me preguntó si para mí era un problema y obviamente le contesté que ninguno, pues en verdad me tiene sin cuidado su religión. Esos son ámbitos privados y respeto eso.

Sin embargo, a los dos meses de estar saliendo me dice: MarinoviaCristiana, creo que nuestras diferencias religiosas van a ser un problema.

¿JUAT?!!!! Aparte de mi virgencita yo no hacía grandes alegorías religiosas y además, estaba completamente a favor de las relaciones pre-matrimoniales, si eso es lo que están pensando...

Y continuó: ¿A qué religión pertenecerán nuestros hijos? (¿Perdón? Sólo llevamos dos meses saliendo) ¿Cómo te voy a presentar a mi familia? (¿Qué cosa? Primera vez que me siento una apestada). Creo que sería bueno ir a una terapia de parejas, mi amigo MarinovioDavid (judío) que está con MarinoviaMaría (católica) lo hace y han logrado superar muchos de sus problemas...

¡¿Juat? ¿Juat? ¿Juat?!!!

Pero como será de fuerte el amor, que te hace hacer tonterías y accedí a ir a la bendita terapia de pareja (mismo matrimonio en crisis)... Por supuesto, esto sólo sirvió para sacar a flote problemas que nunca habíamos tenido y que no debíamos tener, dado el corto tiempo de nuestra relación. El terapista nos hizo hablar de temas serios como el matrimonio y la crianza de los hijos. Esto me causó tanto stress, que a riesgo de terminar, le dije que no continuaría con esa absurda terapia. Que sí él tenía problemas, prosiguiera con la terapia solo.

Sin embargo, seguimos juntos. Yo lo único que le pedía es que respetara mis creencias al igual que yo respetaba las suyas. Yo celebraba la Navidad, él el Hanuka. ¿Qué más daba?

Pero no, el insiste e insiste con el tema de los hijos. Resulta que no quiere que sus hijos tengan ninguna religión y a mí me parece importante que sí la tengan, porque la fe es esencial. Aunque de hecho me gustaría que fueran católicos, prefiero que sean judíos a que no sean nada. Finalmente son religiones que tienen la misma raiz y como a veces le digo para molestarlo: el cristianismo es el judaísmo con "upgrade".

Ya llevamos un año y medio en esta relación y ahora sí, el tema de los hijos cobra más consistencia... Además, la familia no me termina de mirar con buenos ojos. Realmente no sé qué hacer al respecto. Nunca pensé que ser católica y tener un arbolito de Navidad, fuera a ser un problema de pareja. ¡Ni que perteneciera a una secta satánica!


Imagen: www.tzafonet.org.il

¡Vota por La Marinovia!

viernes, enero 13, 2006

Ellos las prefieren bobas

Está bien: no son todos pero hay un gran grupo. ¿Por qué? Tal vez porque sienten que es más facil manejar a una chica boba que a una chica inteligente. No lo sé.

Todas hemos visto, hemos tenido algun marinovio, amigo, conocido, etc, cuya marinovia es una chica "boba". No me refiero a una chica que tenga un coeficiente intelectual muy bajo, me refiero a chicas que se hacen pasar por bobas, pero que sin embargo puede que sean las más moscas.
Recuerdo el caso de un amigo, cuya marinovia no podia ni abrir una lata de atún sin su ayuda. Lo llamaba para todo. No podía hacer nada sin él. Y el marinovio se sentía sumamente indispensable: se sentía el rey. No obstante, conforme paso el tiempo, él comenzo a hacer tooodo lo que ella quería (hasta se cambio de religión). Con la táctica de esta chica, él asumía en su cabecita que ella no podia hacer nada sin el.

Otro caso es el de un familiar mio. Hace poco estaba con una marinovia muy inteligente, muy independiente. Era una chica muy buena, decidida. Lo ayudaba en su carrera y lo hacía entrar en vereda cuando estaba flojeando. Pero no la supo conservar. Ahora él está con una chiquilla "boba", que solo piensa en divertirse, que hace y va a donde él quiere y que no le interesa el futuro de él como profesional, más bien lo único que quiere es asegurarse "su futuro" (léase, vestido blanco y ceremonia).

Otro pata que se casó hoy. La chica era una muchacha con cara de boba, timidona, no toma, no fuma, no se despegaba de él ni un minuto las pocas veces que iba a alguna reunión. Él con cara de cojudo (a pesar de que había sido un player). Poco a poco mi pata empezó a cambiar y a hacerse más "tranquilito", ya casi ni se aparecía en las reuniones, casi ni tomaba, hasta dejó el cigarro. Hace 5 dias, me trajo el parte. Se casaba un día de semana, a las 10 am, en provincia. Ninguno de sus patas supimos que se casaba hasta el día en que trajo el parte. Todo envuelto en misterio. Y según él ella no estaba en bola. Lo que sí nos enteramos es que la chica tiene otra religión (testigo de jehová). No me extrañaría que termine convirtiéndolo también.

Hace mucho mucho tiempo, yo le contaba a mi amigo y confidente que no sabía porque me iba tan mal en el amor. Y mi amigo me dijo algo que en ese momento no le creí, pero con el tiempo fui dándole la razón: "Es que tu los espantas con tu inteligencia. Los hombres queremos chicas bobas, fáciles de manejar. Chicas que no cuestionen nuestros actos y que nos consideren sus dioses salvadores".

Claro que no todos son así. Muchos seguro van a reaccionar diciendo que NOOOOOO, que ellos prefieren una chica lista, independiente, que se maneje en todas las situaciones. Pero tal y como vi en una obra de teatro, la mayoria de hombres prefiere a su lado a una chica que, frente a un accidente (de él en su auto), reaccione mirándolo y preguntando: "Mi amor, ¿qué hago?", en vez de otra que lo mire y diga: "¡Quién te manda manejar borracho, imbécil!".

¡Vota por La Marinovia!

jueves, enero 12, 2006

Chico Ripley (parte II)

La segunda de una historia en tres partes. Tres tipos típicos con los que usted podría encontrarse en la vida y que, de hecho, pasaron por la mía. Lea aquí la parte I

Era una mañana de verano y el sol se colaba por el tragaluz de la apacible casona barranquina donde practicaba. Acababa de encender mi computadora cuando cruzó la puerta un cuerpo perfecto y se instaló en el escritorio de enfrente. Metro ochenta y sonrisa de niño travieso, olía maravillosamente bien. Era él: chico Ripley.

Pasaba el día pegado al celular y yo me ganaba con sus conversas y coqueteos, fue así que comenzó a contarme sus aventuras. Qué creen: ¡era tremenda joya! Salía con tres a la vez y se daba maña para tenerlas a todas contentas y engañadas. “Para eso sí es inteligente” pensaba yo, pues -la verdad sea dicha- chico Ripley era bastante tonto.

Una noche de copas, una noche loca, me lo encontré en el bar de moda. Él no perdió tiempo: atacó con sus mejores armas y juró que sus días de Don Juan eran cosa del pasado. A la mañana siguiente desperté con un terrible dolor de cabeza y una mala noticia. Tras un largo y apasionado beso en medio de la pista de baile, mis hormonas y yo comenzamos a salir con el palurdo.

¿Por qué engañarse? Hasta el más pintado tiene su lado frívolo y yo estaba cara a cara con el mío. Salía con chico Ripley porque era bonito y me gustaba como accesorio. ¡Pésimo! Me sentía la más insensible y decidí terminar cuanto antes con tremenda farsa.

Mucho tiempo después, descubrí que mientras yo me daba golpes de pecho, chico Ripley mataba el rato cortejando a una de mis mejores amigas (¡!). Lo hizo al tiempo que me presentaba al padre, la hermana, la madre, el mejor amigo y el perro, empecinado en hacerme creer que estaba loco por mí. Felizmente, el fin de nuestra historia lo agarró de sorpresa.

Pensé que no habría problema alguno, total solo estábamos saliendo y él no era aún mi marinovio. Chico Ripley estaba al volante y el camino era largo, de modo que me apresté a dar mi discurso de despedida. ¡Ejem! Antes que pudiera decir “no eres tú, soy yo”, un auto nos chocó apenitas, por accidente.

Chico Ripley perdió de golpe todo el charm que lo caracterizaba. Gritó, se puso rojo de ira y amenazó de muerte al despistado chofer del vehículo. ¡Por poco se baja del auto en mitad de la pista! Me encontré de pronto frente a la transformación de Mi pobre Angelito en El Increíble Hulk. El monstruo se percató de mi cara de asombro e hizo tremenda confesión.

Resulta que sufrió un trauma terrible el día de su llegada al mundo: su pequeña cabecita se estrelló accidentalmente contra un objeto duro, causándole un daño irreparable en el sistema nervioso. Las emociones que sentía –en su caso, violentas- eran muy intensas. “¿Qué tan intensas?”, pregunté presintiendo una catástrofe.

Me contó que estuvo internado en un psiquiátrico para niños bien. Le pegó con vehemencia a dos tipos que lo denunciaron por agresión. A la tercera denuncia, su padre lo mandó al sanatorio (y como era un ex marino de importancia, también mandó desaparecer toda prueba incriminatoria de los archivos policiales). El psiquiatra le suministró unas pastillas para remediar el daño, las mismas que debía tomar a lo largo de su vida.

Comenzaba a compadecerme de él cuando me salió con que ¡No tomaba las pepas hacía una semana! Y remató con la peor frase de la tarde: “pero no debes tener miedo… ¡yo nunca te haría daño!”. En ese momento, hice mi mejor esfuerzo para no lanzarme del auto en movimiento.

Me costó algunas horas de charla y muchas frases hechas, pero recuperé mi completa libertad esa misma tarde. ¿Qué habría sido de mí si no abría los ojos a tiempo? Recordemos que salía de una larga relación con Buen chico y estaba dispuesta a vivir nuevas aventuras. Mis ímpetus de Indiana Jones se vieron drásticamente disminuidos gracias a chico Ripley.

El palurdo me persiguió durante un tiempo. Cuando se puso medio obsesivo le conté mi drama a un profe de la universidad, esperando un buen consejo. En lugar de eso, me dijo que le parecía una actitud normal aunque viniese de un sujeto zafado. Hay dos tipos de mujeres inolvidables para un hombre -sentenció-: las que sabe que no volverán… y las que nunca logró tener”.

¿Será cierto?

También viene: no se pierda la última parte de esta novela épica… Chico Listo.

La ilustración es cortesía de www.markstivers.com

¡Vota por La Marinovia!

miércoles, enero 11, 2006

¿Qué pasa cuando muere tu ex marinovio?

Hoy estaba viendo televisión y recibí un mensaje a mi celular que decía: "Siempre acordándome de vos. Ángel". Entonces dije: "¿De vos?". Yo no conozco ningun argentino, bueno, salvo uno que más parece puneño que argentino, pero ví el número y no lo conocía, era un número medio extraño. Qué raro, ¿no? Y eso me hizo pensar en mi ex marinovio.

Creo q esta es la experiencia más triste que me ha pasado. Mi ex marinovio falleció hace poco, 4 meses. Ya no estabamos como desde hace casi un año y medio pero nos hablábamos. Aquí va la historia.

Conocí a mi marinovio hace ya cuatro años, y me acordé de él porque el 9 de dicembre (si es que seguiríamos, y si es que estuviera vivo, claro está) habríamos cumplido 4 años.

Nos conocimos en clases de portugués. Él no llamaba la atención, era más bien como la canción de Luis Miguel: "Que no sea un huracán, que nunca eclipse al sol...". En el primer ciclo estuvimos en el mismo salón, y solo así supe de su existencia; en el segundo ciclo no lo ví, pero en los dempas ciclos me lo volví a encontrar. No eramos muy amigos, hasta que un día decidimos juntarnos algunos del salón y salir. Nos fuimos por todos lados y como siempre terminamos tomando en una avenida donde venden trago, todos afuera del carro. Era su carro una camioneta, y hasta el día de hoy cada que veo una igual por la calle me trae nostalgia. La cuestión es que comenzaron a preguntar quién le gustaba a quién, yo ni recuerdo que nombre dije, él mencionó a otra chica, pero lo miré y presentí algo.

Nos fuimos a bailar y ahi comenzó nuestro romance. Bailamos y bailamos como hasta las cuatro de la mañana y me trajo a mi casa. Al día siguiente yo tenía que trabajar tempranito pero nos quedamos conversando hasta cerca de las siete en la puerta de mi casa. Le dije antes de que se vaya que ya me iba a dormir aunque sea una hora y me dijo que antes de bajarme le diera un abrazo, y quedamos muy cerca y nos besamos (bueno, yo lo besé). Me quedé con él, me llevó a mi trabajo, ni sueño tenía...

Después de eso seguimos juntos. Los primeros meses full amor, pero vinieron las peleas. Él sufría de depresion y tomaba medicamentos, de eso me enteré después. Lo que pasa es que él quería tantas cosas y alcanzarlas poco a poco lo estresaba, y él estaba seguro de que para alcanzar sus metas tenía que irse del país. Después de 1 año y medio juntos decide (nunca me lo consultó) irse a Brasil, y terminamos.

Luego de tres meses decide regresar, pero siempre lo vi inquieto por irse. Regresó y regresamos, seguiamos con algunas peleas. Yo lo quería mucho y hasta le había dicho que lo amaba (era el primer chico a quien yo le decia eso, y él fue el primero en decirme que me amaba). Un día vino a mi casa, quería hablar conmigo, hablamos y me dijo eso que presientes: "Debemos terminar". El mundo se acabó para mí, lloré y le dije que lo pensara bien, respondió que lo había pensado. Con lágrimas en los ojos entre a mi casa, no lo podia aceptar. Lo busqué y busqué por un mes... ni caso. Y si conversábamos hablábamos de cosas sin interés o a veces ni queria hablar. Así que teminé por aceptar la situación, no lo busque más, y él solito regresó.

Me buscó y volvimos. Mal, muy mal, porque de nuevo terminamos. Nos alejamos, me hacía mucho daño, no podía creer que la persona que más quería se queria alejar de mí. Me llamó como a los tres meses, se iba a Europa, a quedarse 4 años. Yo ya estaba tranquila y no me afectó..tanto, pero igual se fue. Luego de un mes conocí a mi actual marinovio, mi ex me llamó, me llamaba todos los dias, eramos mas amigos, hasta que le conté q tenia marinovio. ¡Uy, para qué le dije eso! Se puso celoso y desde entonces me llamaba más seguido. "Qué rápida eres", me dijo. ¡Qué fresco! Pero, ¿y q quería? ¿Que lo esperara toda la vida, que siguiera llorando por él?

En fin, despues de 6 meses allá vino al Perú. Me vió, me abrazó y me dijo q yo era el amor de su vida, que nunca me había olvidado. Quería que regrese con él, que había sido un error dejarme. ¿QUÉ? ¿Después de tanto hacerme sufrir? ¿Estaba celoso o sólo era cuestión de posesión porque sabía que estaba con alguien? Se quedó como un mes, y de tanto hablar y hablar y salir con él me confundió, me hizo volver a sentir cosas que yo ya había dejado de sentir por él, pero tenía marinovio y lo quería mucho. Estaba en una disyuntiva, así que salía con los dos (no por 'player' por favor, ¡jamás!). No saben todo lo que tenía q hacer, ¡me volví muy organizada! Hasta que otra vez se fue y me dijo que regresaría para ver si nos ibamos juntos o qué planes hacíamos, y que volvería para navidad.

Me seguóa llamando a mi casa y al celular, hasta que una vez mi marinovio hizo una llamada de mi celular y revisándolo encuentra llamadas de europa (por el código, no porque dijera su nombre). Me reclamó y yo calladita porque tenía razón. Le metí no sé qué floro y me dijo que no quería volver a saber de él y que yo tampoco le llamara (justo todas las llamadas las habia borrado, ¡se me escapó una!). Ya para esto estaba más templada de mi marinovio.

Días despues me llama mi ex y le digo que no lo haga más pero se lo dije en forma despectiva y cortante, me entendió y prometió nunca más fastidiarme. Colgó. Sentí algo extraño, y aunque no era la primera vez q peleábamos por teléfono, dije: "Lo llamaré en un par de días, hasta q se calme todo por aquí". Fue la última vez que hablé con él.

A los dos días me llamo su mamá, me dijo q él habia tenido un accidente y estaba en coma. No saben cómo me deseperé para poder viajar, quise ir pero no pude. Murió a los 7 dias y su familia lo cremó. Nunca mas lo volvi a ver, salvo en su urna, y lloré y lloré. Mi marinovio me preguntó por qué lloraba tanto, no le gustaba verme llorar (no por él, por lo menos) y que si todavía sentía algo por mi ex... Gran pregunta...

Ya han pasado 4 meses de su muerte y a veces pienso: "Qué hubiera pasado si me hubiera ido con él, ¿estaría vivo, lo hubiera ayudado, otro hubiera sido su destino?". No lo sé. Creo que él era el gran amor de mi vida, y aunque estoy muy contenta con mi marinovio no puedo olvidar al que ya se fue. Cosas del destino. Espero que el ángel que me mandó ese mensaje sea él, quién sabe... ¿O será el argentino puñeno? ¡Noooooooo!

¡Vota por La Marinovia!

lunes, enero 09, 2006

Algunas Cosas Que Cambiaría De Ti


1. La barbita de cinco días que no se define entre púas y pelitos.

2. Hacerme llorar cuando no lo merezco.

3. Cuando me dice "yo dejé... en tal sitio", le digo que no, que está en otro lugar y después de porfiar 30 minutos se da cuenta de que lo que decía él no era cierto sino lo que decía yo.

4. Cuando me dice que he subido de peso.

5. Cuando me saca toda apurada de la peluquería.

6. Cuando no va al baño para tirarse un gas.


¡Vota por La Marinovia!

viernes, enero 06, 2006

Detrás de una gran mujer...


La frase "Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer" es totalmente anacrónica en estos tiempos. Ahora, las mujeres somos reinas sin tener que vivir a la sombra del rey. Alegría de alegrías, para nosotras claro. Pero, ¿para ellos? Hummm... No tanto. Sobre todo cuando tú y tu marinovio estudian la misma carrera, trabajan en la misma oficina (¿Estás orate? ¡Jamás trabajes a menos de 20 metros de distancia de tu marinovio!) y/o comparten la misma profesión. Si en tu trabajo estás mejor posicionada que él, ganas más que él y te estiman y reconocen más que a él... pobre de ti, tendras que aguantar los llamados "celos profesionales" de tu marinovio.

En ese sentido, creo que las mujeres somos más solidarias. Si a nuestro marinovio le está yendo super bien en el trabajo, buscamos darle más ánimos para que siga escalando. Además, nosotras no tendemos a verlos como "la competencia", a diferencia de los hombres cuya competitividad no perdona nada, ni siquiera a su linda marinovia que trabaja en el escritorio del costado (que no seas orate, ¡no tengas marinovio en el trabajo!).

Horror de horrores si por cosas del orinoco tu marinovio perdió el trabajo. Ya no quiere salir a ningún lado porque quiere economizar (bueno eso está bien, punto para el marinovio que piensa en el futuro) y porque lo último que quiere es ser visto en el momento en que tú pagues la cuenta de la salida. Asi es la vida pues, a un hombre no le gusta que la mujer pague. Esa manifestación pública de dinero/poder podría aniquilar el ego de tu marinovio en dos segundos. Y siendo honestas, a nosotras tampoco nos gusta pagar, en el caso de que se trate de una salidita de esas con un fulano NN de esos que van y vienen... Pero si se trata de nuestros marinovios, no es importante para nosotras quién paga.

No hay nada mejor que un marinovio que no le teme al éxito de su marinovia, ni se siente intimidado por hallarse al lado de una mujer inteligente y trabajadora. Esos marinovios que nos ponen las pilas y se sienten orgullosos de nuestro progreso valen oro.

Imágen: www.art.com

¡Vota por La Marinovia!

miércoles, enero 04, 2006

Sorry amor, ¡estaba huasca!


Qué feo suena eso de estar huasca (léase ebria) en una mujer, pero sucede en las mejores familias... Lo que pasa es que no puedo ver el trago corto, ¡uy no!, me desconozco. Pero con las chelitas sí pues, es otra cosa, puedo estar horas de horas y no pasa nada, pero sírveme un trago corto, ¡y me transformo!

Bueno, resulta que esto me pasó hace poco: un amigo de la oficina hizo una fiesta en su casa de playa, mostro!!! Así que el dia sábado le avisé a mi marinovio que iríamos a una fiesta y que me viniera a recoger temprano para ir comprando unos tragos por el camino y recoger a unas amigas. Después de alistarme y todo, previa peluqueria, salimos a recoger a mis amigas y paramos por Wong a comprar unos traguitos. Una amiga compró un six pack para el camino, otra amiga un trago y mi marinovio trago corto. Pucha, lo mire del lejitos no más.

Llegamos y estaba toda la gente, presente a mi marinovio y nos instalamos junto al bar, claro, lugar estratégico, del cual ahora me arrepiento. Había cientos de litros de litros de trago, pero corto. La verdad, traté de no tomar pero la juerga estaba buena, así que dije: "Sólo un poquito". ¿Sólo un poquito? ¡Qué va! Arrasé con el bar, ¡yo era la dueña de la casa! Iba al freezer a sacar trago, hielo, uy, la casa era mía. Mi marinovio me dijo que probara el trago que él había comprado, pero ya ni lo sentía.

Subimos al tercer piso porque habia parrillada (de eso sí me acuerdo). Comimos y conocimos a unos chicos, eran cuatro, habían ido con una chica que me parecia conocida, pero bueno, nos hicimos amigos, eran buena gente, además que estaban rebuenos. Yo jalé a unas amigas para que estuvieran con ellos, uno de ellos tenía un piercing en la lengua (y este dato es muy importante), así que conversando, más trago, más trago va y viene... Bajamos con ellos a la sala. Bailaba con mi marinovio, y ahi se acabaron mis recuerdos. Lo que sigue solo son visiones borrosas.

Escena 1: Recuerdo que bailaba con mi marinovio.
Escena 2: Tomando.
Escena 3: Tenía en la mano el brochecito de seguridad del piercing de mi amigo. Qué raro, dije yo. En fin...
Escena 4: Mi marinovio vino hacia mi furioso diciéndome que ya se iba, y le dije que qué pasaba, que no entendía. Hablé con él, no recuerdo sobre qué pero creo que hablamos.
Escena 5: Mi marinovio vino a decirme otra vez que por qué le había hecho eso y que se iba. ¿Juat? Seguía sin entender, así que lo segui a la calle y le pregunté qué pasaba.

Me dijo que había estado bailando con este pata del piercing y le respondí: "¿Qué tiene de malo? Pero me dijo que habiamos estado agarrando. ¿Qué? ¿Yo? ¿Cuándo, cómo, por qué? Le dije que estaba loco, que cómo yo iba a hacer eso, pero tenía de prueba el broche del piercing. ¡Asu!, pensaba yo, qué tal agarre nos metimos que hasta el piercing de la lengua le saqué. Abracé a mi marinovio y le dije que no recordaba nada, que por favor me perdonara, que no sabia lo que hacia, que no era yo, era el alcohol. Sorry amor, ¡ESTABA HUASCA!

Él me dijo "si quieres, quédate. Te dejo las llaves del carro y te vas mañana. Yo me voy en lo que sea". Así que le dije "vete pues", y trate de poner la llave en la puerta y ni veía la chapa, todo se me movía. Regresó y me dijo que cómo me iba a ir así, que ni piense que iba a manejar. Me quitó las llaves y me dijo: "Vámonos". Y lo seguí, en el carro lo abracé y previa llorada (que nunca falla), le dije que no sabía qué había pasado. Él estaba muy serio, así que por el camino estábamos peleando.

Eran como las 5 de la mañana y se moría de sueño. Nos fuimos a un hotel y ahí nos quedamos. Al día siguiente, o mejor dicho más tarde, le pregunté bien las cosas y el me contó todo. Me dijo estaba balando mucho con el chico del piercing y la primera vez me reclamó y me dijo que me quedara a su lado. Yo, obviamete no le hice caso, porque seguí bailando. Entonces aproveché para reclamarle: "¿Por qué no bailaste tú conmigo?". Me dijo que sí bailamos, pero que yo me iba a bailar con él.

Después me dijo que él estaba de espaldas a la pista de baile, y sus amigos le dijeron: "Oye, ¿esa no es tu marinovia?". Y volteó y me vió en un agarre que no lo podía creer. Se fue asado, pero regresó y pasó lo que les conté hace un rato. Me dio mucho roche, le pedí mil disculpas, no sabía que hacer. Le pregunté que qué iba a pasar ahora y me dijo que mejor lo olvidáramos, que ya no quería recordarlo nunca más, y yo también decidí lo mismo. Nunca más volvimos a tocar el tema.

Tiempo despues tuvimos una discusión y yo le reclamaba que por qué él me hacía tantas cosas, cosas que ya ni recuerdo y que siempre se disculpaba, que ya estaba cansada de sus disculpas. ¿Acaso alguna vez yo te he pedido disculpas?, le dije, y me dijo: "No me hagas hablar", y yo insistente: "Pero dime, pues". Y me soltó todo el rollo otra vez, ¡upss! Me quedé callada y de verdad nunca más hemos tocado ese tema.

Moraleja: Ahora ya no tomo trago corto, ya no más, sólo cerveza o vodka con naranja que me encanta, y él ya sabe que me tiene que controlar. O que se ponga un piercing mejor, ¿no?

Imagen: Cortesía Getty Images.

¡Vota por La Marinovia!