jueves, setiembre 21, 2006

S.O.S. ¡Padrastro al ataque!

Es viernes en la noche y tengo trabajo pendiente en la computadora. Sin embargo, el bendito msn está abierto a la espera de la presencia de una amiga que confirmaría si al día siguiente reuniría a las chicas para ir por ahí a juerguear un poco.

De pronto, aparece un desconocido saludando en una flamante pantalla de conversación: ¿Quién eres?, pregunto inmediatamente y el sujeto responde: alguien de Trujillo. Sin perder tiempo hago lo que acostumbro cuando veo a alguien que no conozco. Reviso la tarjeta de contacto primero y advierto que el sujeto había colgado una foto suya en la que lucía sin camisa y con el cierre del jean entreabierto: ¡Ajá! -me dije a mi misma- uno de esos... Y si pues, ante la presencia de "uno de esos" no queda más que una frase de despedida que no tiene porque ser grosera, después de todo soy una dama: Disculpa chico, no te conozco, ¡adiós!...

Lo borré, no lo bloquée... quizás ese fue mi error.

En los días subsiguientes, el sujeto anónimo insistió: que hola sexy, que quiero conocerte, que eres linda, que no te hagas la difícil, etc, etc... En una de esas le pregunté cómo es que había conseguido mi dirección de correo y cuando esperaba que me respondiera desapareció.. Una semana después me enviaba correos con sus perfiles públicos en páginas para buscar pareja, hacer amigos, esperar que otros voten para ser elegido sexy o no y demás hierbas existentes en ese mundillo de gente que está buscando ligar por internet. Continué ignorándolo y ni siquiera me di el tiempo de abrir los links que me enviaba en, por lo menos, una docena de correos.

Un día el chico con el que comenzaba una relación de marinoviazgo, me reenvía uno de esos clásicos correos de chistes, que a su vez había recibido de su madre. Por alguna razón había tomado atención a los remitentes de la señora. Eran dos: la dirección hotmail de mi Marinovio y la misma pinche dirección del sujeto que me había estado molestando anteriormente. Lo primero que pensé era que el desconocido que lucía semidesnudo era en realidad su hermano menor que vivía en Trujillo y que había husmeado en la lista de contactos de mi Marinovio cuando éste pasó una temporada con su madre en esa ciudad. Como es obvio le pregunté a mi amado a quien pertenecía la dirección de correo: la sangre se me congeló cuando me contó que pertenecía nada menos que a su padrastro.

¡Maldición!- dije para mi misma- y con toda la razón del mundo agregué: Viejo de m...

En realidad no sabía si era tan viejo. La madre tiene 52 años y quien sabe si por allí se consiguió una pareja mucho más joven. Total, la foto que uno cuelga en el messenger puede ser falsa. Lo único que sabía entonces era que mi Marinovio no pasaba para nada al padrastro y que por eso la prudencia me pedía que mantenga la boca cerrada. Sin embargo el problema iba a complicarse. En una semana más viajaría a Trujillo y la amable madre de mi Marinovio, a la que no conocía aún, me había ofrecido hospedaje en su casa... En pocas palabras, la caperucita -o sea yo- estaba a punto de ir a la casa del mismísimo lobo feroz... ¿Qué hacer? ¿Contárselo todo a mi Marinovio? En realidad no sabía cómo reaccionar.

Para entonces mi Marinovio estaba ya en Trujillo. Conectado en la misma computadora en la que el pipiléctico de su padrastro había estado molestándome semanas antes, mi amado me contó que había discutido con el tipo ese y que había decidido trasladarse a un hotel. Lo mejor, según me dijo, era que yo le diera el alcance en el hospedaje, en lugar de ir a la casa de su madre. Respiré aliviada.

Sin embargo, el hecho no me liberaba de la inminencia del encuentro con el detestable sujeto. Mi prospecto de suegra se moría por conocerme y según los nuevos planes nos encontraríamos en la casa de otro familiar, cerca de la playa.

Era yo el atractivo y novedad de aquella fiesta familiar, así que el evento tenía de por si su pequeña cuota de tensión. Cuando la puerta se abrió estaba allí la mamá y detrás de ella un sujeto de unos 45 o 47 años de edad con una sonrisa de oreja a oreja y una frescura espectacular que me tendía la mano para que lo salude y la apretaba fuertemente, segundos después.

Lo que sentí fue una mezcla de asco, con un sentimiento de solidaridad de género hacia la madre de mi Marinovio. El tipejo no dejaba de sonreir y hacerme mil y una preguntas delante de todos. Se mostraba sociable, "encantador", "buena onda"... aparentaba que quería hacerme sentir bien en medio de todas esas pesonas que -a excepción de mi Marinovio- eran desconcidas para mi. Yo le respondía con cortesía, tragándome la rabia, e intentaba desviar la conversación a mi pobre suegrita que no sospechaba ni un ápice de los mails que el tipo ese que tenía de pareja me había mandado.

Felizmente el sujeto no sobrepasó la valla de una excesiva amabilidad. Sin embargo me asalta aún la duda de contarle o no a mi Marinovio del comportamiento de su padrastro. Lo que no puedo entender es qué puede llevar a un sujeto como ese a intentar ligar (quizás ya lo logró con alguna por allí) a chicas por internet cuando ya tiene una pareja formal y peor aún: intentar acosar a las chicas de la lista de contactos del hijo de su esposa. ¿En qué mente enferma puede caber eso? Mientras me pregunto todo esto sigo dudando en la utilidad de contarle o no a mi Marinovio de todo este asunto.

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lunes, setiembre 18, 2006

¿Pretendiente freak? Beware...


Esta historia es de hace unos meses atrás cuando yo, como toda buena "miss de inglés", fui a un curso de verano para capacitarme. En mi curso habían mas mujeres que hombres, como es costumbre, ya que no se encuentra muchos hombres en el nivel de educación inicial.

En el primer mes de la capacitación sólo habían chicas; en el segundo mes entraron algunos chicos, para ser exacta sólo 7. Uno de ellos se sentó cerca de mí el primer día de clases y a la hora del receso él solo se presentó y me comenzó a buscar conversación. El chico era agradable, tenía buenos temas de conversación y me pareció buena gente. Desde entonces en todas las clases buscaba sentarse cerca y estar siempre en mi grupo, pero el profe siempre pedía grupos de 4 personas y ya estábamos completas con mis amigas, así que no lo podíamos incluir.

Un día me rogó para estar en su grupo, pero le dije que no porque ya había quedado con mis amigas. Casi al final del curso el profe agrupó por apellidos, y como nuestros apellidos comienzan con la misma letra hicimos el trabajo juntos y con otras dos chicas que no conocía muy bien. El resultado final muy bueno, obtuvimos una de las mejores calificaciones del salón. Hasta ahí todo iba muy bien...

Los últimos días de clases intercambiamos números de celular y nos comenzamos a contactar por el Messenger. Hablábamos de lo mejor y después de algunas semanas de conversar me invito a salir. Obviamente como me caía bien acepté y salimos a comer a Miraflores. Lo que me pareció súper freak es que el ordenó por mi yo le dije: "muchas gracias, pero preferiria pedir otra cosa" y me dijo: "¡Nooo! Yo tengo que elegir lo que vas a ordenar". ¡Plop! Eso me incomodó un montón...

Todo el rato conversamos y conversamos y se ofreció a acompañarme a mi casa. Durante el trayecto continuaron esas actitudes que lo hacían lucir como un pata autoritario y hasta me atreveria a decir que medio machista. Ordenó un taxi y yo le dije: "No, gracias pero me voy en combi", normalazo para mí ya que siempre tomo mi combi, pero el insistió y un poco más y me mete a empujones al auto. Chesss, para entonces súper asada, así que me despedí súper rápido y me fui sola.

Al dia siguiente me llamó para volver salir el fin de semana y como ya no quería volver a salir le dije que no podía porque iba a salir con unas amigas. Me llamó mas tarde y me dijo que no le parecía que salga con mis amigas por que el ya tenía planeado salir conmigo, que le parecía mal que lo dejara del lado. O sea... Whaaaaat? ¿Qué cosa? ¡Que se cree el muy tarado! Ya se alucinaba mi enamorado el muy loser... Yo le dije que no tenía por qué molestarse conmigo 1) Porque no habíamos quedado en nada, 2) Porque yo tengo derecho de salir con quien se me venga en gana y 3) Porque quién demonios se cree para decirme con quién debo salir y con quién no si solo es mi amigo. ¡Hábrase visto! Ni que fuera mi enamorado, y si así lo fuera tampoco tendría derecho. Obviamente el pata se molestó y me colgó el teleéfono. Yo estaba feliz porque pensé que ya me había librado del freak ese, pero no fue así...

La semana siguiente me volvio a llamar pidiéndome que lo perdone porque que no sabía lo que le había pasado, que él no era así y me dijo para salir y conversar. Luego de tanta insistencia acepté y al día siguiente nos vimos. Me pidió disculpas y me dijo que estaba enamorado de mí, otro Whaaaaat? Me dijo que se moría de celos de solo pensar que podía salir y conocer a alguien más, que por favor lo acepte porque el seria un buen marinovio. Yo lo mire y le dije “sorry pero no puedo, no hace mucho que terminé con mi enamorado y aún pienso en él y no quiero estar con alguien por el momento". Se quedó callado y después me dijo que era mala y que no lo entendía porque el sí me quería de verdad, que él haría que yo me olvidé de mi ex y que estaba tan pero tan furioso que se averiguaría su dirección para ir a pegarle... ¡Mamaaaaaaaá!

¡Qué miedo! Ahí sí que me asustó y le dije que no quería volver a saber nada de él, que no me gustaban sus reacciones y que por eso no me gustaría estar con é. Se molestó aún más y me dijo "Bueno, ya después te arrepentirás...". Mas y más miedo... Lo eliminé de mis contactos del Messenger por miedo a encontrármelo... Un día de casualidad lo encontré por la calle, me quería esconder pero ya no pude así que lo enfrenté. Lo saludé y caminé más rápido. El me siguió y se ofreció acompañarme a mi casa, le dije: "Ahí no más, thank you pero me voy a otro lugar" (nica quería que supiera donde vivo).

Me llamó por más de dos semanas pidiéndome perdón y hasta se creó una nueva cuenta de email para poder hablar conmigo. Al final le dije que dejara todo eso, que en lugar de llamar mi atención solo conseguía alejarme más de él y que definitivamente no quería ni su amistad ni nada. Lo comprendió y ya hace meses que no se nada de él. ¿Estuvo bien lo que hice? ¿Qué piensan? Eso sí: lo de freak, posesivo y machista no se lo quita nadie. Si era posesivo sin ser mi marinovio, alucinen que lo hubiera sido después. Qué miedo, la verdad...

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jueves, setiembre 07, 2006

Esa primera vez...


Cuando una llega con su marinovio a ese momento, a esa maravillosa noche donde ambos se encuentran a oscuras dispuestos a destaparse de todo pudor, preparados para entregarse uno al otro, no les ha pasado que el nerviosismo las lleva a pensar ¿cómo será?

Les cuento un caso: mi amiga y su marinovio andaban pensando sobre aquel momento, hasta que ambos quedaron en una fecha, típico, un sábado por la noche. Mi amiga me llama el sábado en la mañana y me dice que anda re-nerviosa, porque aunque no sería su primera vez, este marinovio la había impactado de una manera completamente desconocida para ella, y que en sus conversaciones, la intriga de como será esa noche, la ponía a analizar lo que antes vivió. Ella me contaba que a sus marinovios anteriores los podía clasificar en:

El romántico : Aquel tierno marinovio que te habla con dulzura y que toma las cosas con lentitud y cariño.
El audaz : El marinovio que va directamente al punto y no se hace paltas.
El veloz: Bueno, su descripción sería: "¿Qué, ya? (Alguna vez todas hemos tenído alguno)
El experimentado: Ese marinovio que sabe perfectamente qué hacer, qué tocar y cómo hacerlo.

Yo la escuché y le dije que cada marinovio tiene un encanto diferente, que no esté analizando nada y tan solo se deje llevar.

Conversé con ella el domingo por la tarde y no podía dejar de sonreír. Me contó que su marinovio fue único e inigualable, porque la hizo sentir como si antes nunca nadie la había tocado que había regresado a aquella inexperta noche vivida hace ya algunos años, se encontraba maravillada.

¡Estupendo, magnífico! Me alegré mucho por ella, y me puse a pensar que cada marinovio que pasa por nuestra vida tiene un encanto y nos deja algo que recordar, algunas otras que olvidar, pero siempre ha existido algo que contar.

P.D.: Creo que en la clasificación de mi amiga yo le agregaría un parcito más :) ¿Ustedes?

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lunes, setiembre 04, 2006

¡¡¡Los hermanos celosos y nada de marinovio!!!

Sí, lamentablemente todavía existen hermanos celosos de los marinovios y posibles marinovios de una. ¿Qué hacer en éstos casos? Para ser sincera todavía no lo sé, lo único que he logrado con mi hermano celoso es que no se siente a escuchar todo lo que converso con personas del sexo opuesto, porque así nunca podré conseguir un marinovio... ¡Nunca!
En el colegio me enteré de este problema por algún comentario que hizo un amigo de mi hermano. Fue más o menos así: "Tu hermana se esta poniendo simpática, ya nos puede presentar amigas", y a continuación se oyó un "no me jodas, con mi hermanita nadie se mete, y el que se meta le saco la p…". Bueno, creo que todas nos imaginamos la sarta de palabras que siguen.

Cuando se enteró que me gustaba un chico de su mismo colegio, tuvo el descaro de ir y decirle "si te metes con mi hermana, vas a ver lo que te pasa". Yo me enteré de esto porque un amigo del individuo me lo contó muuucho tiempo después. Pero el chico no se dio por vencido, siguió llamándome y buscándome, pero no pasó a mayores… Seguramente el chico estaba
espantado.

Naturalmente no fue lo único. No me llevaba a ningún lado, yo siempre salía con mis amigas y cuando me encontraba con él me decía: "Ya, a la casa, ¡que estás callejeando!". Lo peor es que no era él solito, sino TODO el grupo de amigos que salían con él. ¡Horror!

No quiero decir que no he disfrutado mi adolescencia, sino que quedó marcada a tal punto que para ser sincera lo voy a confesar: tuve mi primer beso a los 19, ¡con el que fue mi primer marinovio! Se que a muchas no les llamará la atención, pues en estos tiempos son muy
pocas las marinovias que les pasa lo mismo que a mi, ya sea porque tienen unos padres muy estrictos o un hermano como el mío…

P.D.: Ahora tengo 20 y sí, adivinaron... ¡Estoy sin marinovio!

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