martes, febrero 28, 2006

Los que creen que nunca pierden, ¡esos son los peores!

La música suena bien, lo suficiente como para provocar que parte de mi cuerpo siga el ritmo casi inconscientemente. Acabo de celebrar la ocurrencia de un compañero de trabajo cuando, al voltear la mirada lo veo frente a mí, con una sonrisa festiva.

- ¿Quieres bailar?
-No gracias, ahora mismo estoy ocupada.

Y era verdad. Estaba conversando de negocios con el gerente de la discoteca, interesado en mis servicios de marketing, pero a este sujeto, medio borracho, la cosa le debe haber sonado a cuento. Sonrió de manera forzada y agregó:

-Vuelvo en un rato, preciosa...

La noche transcurre con normalidad y al sujeto ese lo veo en una esquina de la pista de baile, en una animosa conversación con una chica. Sin embargo, media hora después está nuevamente detrás mío:

-¿Te desocupaste?
-No, aún no- , respondí


Al segundo hizo una de las cosas que más odio en un hombre. Pidió permiso al amigo del trabajo que me acompañaba, vieja costumbre que me hace sentir como si fuera una retrasada mental que no puede decidir por si misma, o un paquete cualquiera, propiedad de quien se le pide aquel "permiso".

-El no decide por mí, yo decido con quien bailo o no- le dije.

Con su mano sobre mi brazo, insistió...

-Si no estás con él, entonces no tienes porque negarte a bailar conmigo

Su mano sudorosa continuaba adherida a mi brazo, mientras su aliento a licor estaba a punto de ahogarme. Me alteré, le dije que me suelte, que nadie me impone con quien bailar o no. Sin embargo, el sujeto de marras no parecía escuchar razones y continuaba insistiendo con una forzada sonrisa de playboy barato.

Increíble, pero cierto: ha pasado casi un minuto desde que me sujetó el brazo. Estoy a punto de estallar y hacer un escándalo, cuando de pronto el fulano desiste y sin alterar para nada su antipática sonrisa, se retira diciendo:

-¡¡Hey, yo nunca pierdo... !!!

Lo peor fue la reacción de mi compañero de trabajo, quien sorprendentemente me dijo que no me costaba nada darle gusto al sujeto y bailar tan sólo una canción. Hombres irracionales sobran por todos lados.

Pero como un par de idiotas no iban a malograrme la noche, fugué hasta la barra, donde el desconocido se acercó con cara de perro arrepentido.

-¿Se te pasó la amargura preciosa?
-Déjame sola, ¿no entiendes español?-, le respondí mirándolo directamente a los ojos.
-Yo soy Marino, ¿sabes cuánta gente tengo a mi cargo?.
-No se, ni me importa- le dije.
-Sólo quiero que sepas que no soy un cualquiera para que me trates, como me has tratado y encima delante de todo el mundo.
-....
-Pero no importa, eso te hace más interesante linda.


CONCLUSIÓN: Machismo usual en especimen uniformado, habituado al autoritarismo hasta en las relaciones interpersonales. Patán por donde se le mire: En su enfermiza alucinación alcohólica yo debía ser una batalla a librar, una batalla perdida justamente por su terquedad y su falta de modales.

El marino desconocido da media vuelta y emprende retirada.

¿Y qué creen que hice?... ¿Llamar a seguridad por si volvía a fastidiar luego?, ¿Retirarme de la discoteca?... ¡No! Vi de lejos que en su grupo había un chico menor que él y bastante tímido, tipo "nerd", que había estado observándome de lejos. Me acerqué sigilosamente, le lancé algunas sonrisas y en unos segundos estábamos en la pista de baile, mientras el patán hacía esfuerzos inútiles para disfrazar la ira con su forzada sonrisa, que a estas alturas se había transformado en una mueca bastante cómica. El nerd se llamaba Alberto, tenía un grado menos que el patán, pero mejores modales. Al terminar el mix rockero de los 80´s en el que nos vacilamos a rabiar, fui por mi cartera y antes de irme me acerqué a su grupo.

En aquellos precisos segundos, la música estaba lo suficientemente suave para que los demás -patán incluido- me escucharan muy bien y mi voz no tuviera que ser exageradamente alta para perder el tono de lady.

-Un gusto conocerte, Alberto, me alegraste la noche, a pesar de tanto patán suelto.

Estocada final. Retirada gloriosa. A esos machitos que dicen que nunca pierden no les hace mal que los aterricen a la realidad. Lamentablemente son muchas Marinovias sumisas las que contribuyen a la perpetuación de estos especímenes inútiles y autoritarios que piensan que nosotras, las del género más valioso, somos simples objetos al servicio de sus egos.

¿Será que la mayoría de uniformados son así?... Puede que esto amerite algún nuevo post con la experiencia de alguna de las chicas con un Marinovio Castrense....

Image by www.art.com

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jueves, febrero 23, 2006

Las cosas como son: el mejor amigo de tu marinovio… te tiene ganas.

¿Qué haces cuando el super yunta, el casi hermano, el non-plus-ultra de los patas de tu marinovio… quiere arrimarte el piano?

F es el mejor amigo de M, mi marinovio, desde que estábamos en la universidad y no pasaba nada entre nos. Íbamos los tres a las mismas clases, salíamos juntos los fines de semana y andábamos con la misma gente. Después de la graduación cada uno siguió su camino pero siempre nos juntábamos para ir a chelear y hablar huevadas. Hasta ahí, todo bien.

En esas, comencé a salir medio caleta con M: no sabíamos qué pasaría luego pues tuvo que viajar de improviso a Europa. Una noche, F me llamó para tomar un trago y lorear en el bar de moda, nada fuera de lo común. Le pasé la voz a otra gente del grupo y fuimos todos. Chelas van, chelas vienen, terminanos F y yo bailando de lo más divertidos. De pronto y sin previo aviso, se acerca peligrosamente y ¡ZAS! Se gana con su sencillo dándome un beso.

Antes que pudiera reponerme del susto, F se puso a planear nuestra siguiente salida, así que le dije que gracias pero no gracias, explicándole que no quedaban vacantes para este puesto. Como se puso insistente, le conté que estuve saliendo con su mejor amigo, recalcando que aunque él estaba en Europa nos comunicábamos mucho.

F me escuchaba como si le estuviera contando una novela de misterio. Sin embargo lo tomó super bien, hasta me dijo que seguiríamos siendo muy amigos los tres y que me deseaba suerte pues, según él, M estaba pasando por un momento complicado. Yo, que siempre dudo de los happy-end, me preparé mentalmente para lo peor…

Una semana después mi chico problema se aparece con marinovia nueva, feliz de la vida. M arregló sus asuntos en Europa y ya estaba aterrizando en Lima, así que nos dedicamos a recuperar el tiempo perdido y quedamos en salir con la nueva parejita. F parecía el marinovio modelo: atento, dedicado, amoroso, medio cojudo para mi gusto pero en fin, todo indicaba que el incidente del bar era cosa del pasado.

El día de la primera pelea con mi marinovio, ¿quién creen que acudió presto a mi encuentro? Exacto, él mismo. En el colmo del oportunismo, comenzó a enumerar los defectos de M y soltar todo tipo de “consejos”…

F: Tú sabes que puedes contarme lo que quieras. Eres la marinovia de mi mejor amigo, pero a fin de cuentas somos amigos también. ¿Te digo lo que pienso? Los conozco muy bien a ambos y siempre me pareció muy raro que estuvieran juntos…

Kandy: Todavía estamos juntos por siaca…

F: …Tú necesitas alguien más apasionado, que no tema demostrarte su amor en público, que te dedique más tiempo y atenciones, un chico ni muy alto ni muy bajo, ni muy feo ni muy guapo… que se llame F…

En ese momento no pude evitar morirme de risa, todo me parecía de lo más cómico. El susodicho –que, recordemos, estaba con marinovia nueva- se hizo el ofendido, medio en broma, y se fue. A los pocos días me arreglé con M y decidí no contarle nada pues él y su mejor amigo habían decidido... mudarse juntos. ¡Qué castigo!

Ya se pueden imaginar ¿no? Cada vez que iba a visitar a mi marinovio… F me abría la puerta. Si me quedaba a cenar, él ponía la mesa, cenaba con nosotros, me servía el vino, etc. Cada vez que M llegaba tarde a casa, o no llegaba (porque se quedaba conmigo a veces), F se esmeraba en comunicármelo. Además, me mandaba fotos de su “mejor amigo” divirtiéndose como chancho en fiestas a las que no pude o simplemente no quise ir…

Ha pasado un año desde que estoy con M y él acaba de viajar a Milán para llevar un curso de pocos meses. Me gustaría contarles que lo de F es asunto resuelto, pero no. Lo peor del caso es que lo conozco hace siglos y le tengo cariño, obviamente, pero cuando se pone creepy me provoca echarle agua fría y regalarle un frasco de ubicaína extra forte intravenosa. Para remate su marinovia ya-no-tan-nueva me cae recontra bien, y me cuenta toooodo el tiempo que se mueeeere por él.

Ahora que estoy con M de lejos, F se hace el que me vigila “para contarle a su mejor amigo” el detalle de mis actividades. Como si yo no le contara a mi marinovio cada vez que me voy de juerga con mis amigos. Él sabe muy bien que no salgo de cacería, así que normal. ¿Qué haré con mi chico problema? Sus actitudes son cada vez menos solapas, tanto así que hasta M comenzó a sospechar de él antes de irse. Lo único que le dije, mirándolo a los ojos fijamente, fue que no tenía de qué preocuparse… pero aquí entre nos, les doy un consejo: mucho ojo con sus mejores amigos, marinovios… MUCHO pero MUCHO ojo.

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lunes, febrero 20, 2006

Baño de hombres

Muchos de mis amigos me han preguntado por qué las mujeres se demoran tanto en el baño, y la verdad es que nunca supe qué responderles porque yo me pregunto lo mismo. ¿Han notado que siempre hay una cola de terror? ¡Aaaaasu! Como las tardonas suelen ser las más apretadas, asumo que se demoran en quitarse la faja o despegarse el jean que llevan adherido al cuerpo, no sé.

Lo otro que se me ocurre es que las adictas al make up entran a “retocarse”, pero para lo que tardan, eso más parece un reencauche. Sin embargo, estas son sólo suposiciones pues nadie sabe qué sucede detrás de la puerta y la privacidad es regla fundamental. Muy distinto a lo que pasa en los baños de hombres, donde los urinarios están dispuestos en comunidad o al estilo mosquetero: uno para todos y todos para uno.

Si alguna vez se preguntaron cómo se comportan sus marinovios en el baño, aquí les va el siguiente post que llega gracias a la desinteresada colaboración de mi amigo e informante: Jorch*.

Ellos en el baño…

1. Se la miran a otros y comparan
Sí señores, se la miran entre ellos, así como lo leen. ¿Cuántas veces en la universidad escuchaste que a alguno de tus amigos le decían -por ejemplo- “el burro Figari”? Tú, ilusamente, pensabas que al chancón de Figari era una roca que lo llamaran burro… ahora ya sabes por qué. Los hombres, aunque algunos no lo quieran admitir, se comparan los unos a los otros, de reojo o con descaro pero lo hacen. Y la prueba está en que el baño ha sido la cuna de muchos apodos.

2. Mientras se la miran a otros, inician a una amena CHARLA
Increíble pero cierto. El partido de mañana, la juega de ayer, cualquier tema es bueno para romper el hielo. ¿Se imaginan? Dos amigos con las manos ocupadas, en urinarios contiguos, y uno le dice al otro: “oe, ¿has visto qué buena está la flaca de polo rojo?”. O peor aún, y esto le ha sucedido al propio Jorch*: un desconocido total se planta al costado de otro, saca al pájaro del nido y echa a volar la conversación con una frase sobre el clima. No sé qué les parecerá esto a ustedes, yo estoy impresionada.

3. Se informan
Aquí se pone intelectual el asunto. Parece que algunos locales acostumbran colocar frente a los urinarios la primera plana de El Comercio. ¡Doble wau! O sea que mientras los chicos vacían la vejiga pueden enterarse de los últimos acontecimientos. Eso sí, nunca falta el que intenta llevarse el periódico a la intimidad del WC, pufff…sin comentarios.

4. Tienen mala puntería
Confirmado, les resulta sumamente difícil dar en el blanco. Me informan que el causante de todo es una especie de “pellejito” incontrolable cuyo arbitrario movimiento ocasiona los más diversos accidentes. El más común es que dejen el urinario echo un completo asco, puesto que el agua destinada a limpiarlos cae en una sola dirección. Lo que se me ocurre divertido es que en una de esas, justo en medio de la conversa, se le escape a un descontrolado ‘parlanchín’ algún chorrito, y el disparo llegue hasta su interlocutor. Ewww.

5. Un alto porcentaje NO se lava las manos
Teniendo en cuenta que la gran mayoría encima “se sacude” (sic) la manguera después de regar, es francamente desagradable pensar que consideren innecesario pasar por el lavamanos.

Tomen nota: de hoy en adelante, hay que pensar muy bien a quiénes saludamos con un apretón. ¡Mejor es no arriesgarse!

El dibujo es de la página de Naco: www.chidochido.com

*La verdadera identidad de Jorch se mantendrá en reserva por razones obvias.

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viernes, febrero 17, 2006

La metamorfosis de mi mejor amigo

Carlos ha vuelto a llamar por tercera vez esta semana. La última vez insistió en ir a la Playa este domingo, aunque estoy segurísima que él sabía bien que escucharía mi voz retumbando en el celular con la misma respuesta de siempre: No puedo.

Los pretextos se me van acabando, aunque no debieran existir, ni haberse convertido en un juego implícito, practicado a pesar de haber sido sinceros el uno con el otro y confidentes tantas veces desde hace más de cinco años.

Yo no sé como llegamos a ser mejores amigos. No recuerdo un instante específico, pero de pronto su voz se volvió necesaria a la hora de toda crisis amorosa. Mi paño de lágrimas muchas veces, mi acompañante ideal otras más. El único hombre a quien le he contado más cosas que a todos mis Marinovios juntos y que me ha revelado detalles que jamás hubiese sido capaz de revelar a ninguna mujer en su vida.

Con Carlos estuve a punto de romper el viejo estereotipo ese que dice es imposible que un hombre mantenga una amistad pura con una mujer. La cosa parecía funcionar y hasta los más suspicaces de mi entorno desterraron toda idea "equivocada" respecto a su incondicionalidad. Llegó a simpatizar con la mayoría de mis Marinovios y yo, por supuesto con sus Marinovias.

Un buen día nos vimos el uno frente al otro en un restaurant. Hablábamos de nuestra enésima desilusión amorosa, acabábamos de terminar con nuestras parejas. Esta vez, la ex se había portado de similar forma que mi ex. Y esta vez Carlos, el mejor amigo no me miró con la habitual sonrisa comprensiva de toda la vida. Me escudriñó con unas pupilas inflamadas que parecían pertenecer a un desconocido, no a él. De pronto, una mano sudorosa asaltó la mía sin mayor rodeo y mi mejor amigo experimentó la más rápida y rara de las metamorfosis. Mire de reojo el plomizo cielo oscuro de Lima. No había ni siquiera luna llena, pero ¡que miedo!, estoy ante alguien distinto, dije para mí misma en un instante que me hizo estremecerme, mientras decía con pose ensayada:

-Creo que inconscientemente habíamos estado esperando este momento desde hace mucho tiempo..

-¿Qué cosa? No te entiendo Carlitos...

Entonces entendí que no es bueno cuestionar ningún ser en plena metamorfosis porque cada respuesta puede ser más ilógica que la anterior..

-Tú y yo lo sabemos, no debemos esperar más, ni hablar más, ni pensar más.. Sabemos bien que... NOS DESEAMOS...

....PLOP!!! (a lo Condorito)

- QUEEEEEE???? -Le dije soltándole la mano en un rápido impulso...- Pero si siempre hemos sido SOLO AMIGOS, ¡¡¡no puedo verte de otra forma!!!

Las pupilas del sujeto seguían creciendo... ¡Juro que las podía ver!, mientras su mano volvía a apretar las mías en una actitud que ya parecía obsesiva.

-No nos engañemos por favor, he estado esperando esto por mucho tiempo...

-¡Carlitos, no!

No estaba ante un adolescente, pero si quizas ante un personaje kafkiano, ante el hombre lobo en plena transformación o ante el Mr Hyde surgido de pronto de un Doctor Jekill demasiado sereno, demasiado fiel, demasiado comprensivo. Jamás le di una señal equivocada, ni un piquito, ni un abrazo demasiado comprometedor. Reconozco que le dije que lo quería, pero lo hice abrumada de emoción fraternal... Pero eso de emociones fraternales o paternales, ahora lo entiendo, NO EXISTE para ningún hombre que no sea tu hermano o tu padre.

De pronto, asomaron como envueltos en una ráfaga de viento, todos los detalles que entonces había pasado por alto: los abrazos atrevidos, incluso delante de mis Marinovios, el alarde de que conocía más secretos que todos los que había sido capaz de contarle a mis ex. Las llamadas a las dos de la mañana para buscar consuelo en mis palabras y ...¡¡¡ Oh Dios!!!, hasta llegué a pensar que era un gay aún no salido del closet porque a veces usaba un tono tan comprensivo y sensible para aconsejar que parecía estar escuchando a una mujer, en lugar del tipo irreconocible que ahora insistía en sostener mi mano frente a un whisky a medio terminar... Su debilidad emocional era en realidad un pretexto para ocultar una obsesión, una obsesión que sólo afloró después de varios años, con la ayuda del alcohol y el pretexto de la soledad.

Fue en vano intentar explicarme que no estaba loco, que esperaba que yo creciera emocionalmente y que me diera cuenta que no hay nadie más comprensivo que él en el planeta tierra. Entendí que no había mejor solución que desaparecer por completo. Mutis, huida inmediata, ninguna respuesta a sus llamadas..

Pero Carlitos insistió y hasta dijo que me olvidara del asunto, que debíamos volver a ser amigos. Me rogó que lo disculpara. Cinco años de consejos que me ayudaron muchas veces a salir del hoyo me impulsaron a prometerle que no lo iba a odiar por lo que dijo. Pero claro está: ya todo se jodió con mi mejor amigo, que aún insiste en invitarme a todos lados y decirme que no me preocupe de nada, que está saliendo con una chica maravillosa, una chica que por fin responde a sus expectativas..

El mejor amigo resultó ser el frustrado pretendiente, maquiavélico y obsesivo, como un reptil silencioso, mimetizado con la tierra, que rodea a su presa, escondido a veces, esperando el mejor momento para atacar... QUE MIEDO!!!... NO CREO MÁS EN LA AMISTAD PURA ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER... ¿ACASO EXISTIÓ ALGUNA VEZ? Si tienen alguna experiencia capaz de convencerme de lo contrario: adelante, espero sus comentarios.

Imagen by Armand S.

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jueves, febrero 16, 2006

¡Por favor, no me dejes!

Esta es una historia verídica.

Hoy salia de mi casa rumbo a mi trabajo, eran las 7:45 a.m. Dando vuelta a la esquina, estacioné el carro en una tienda pues quería comprar algo. Al regresar a mi carro escuché unos gritos, volteé y habia poca gente mirando. La escena era así: un carro estacionado en plena avenida, un chico afuera del carro y una linda marinovia gritando a voz en cuello. Decidí, chismosa yo, observar un rato...

No se entendía exactamente qué decía ella pero le gritaba al chico afuera del carro. El chico era un pata normal, no muy atractivo. la chica bajó del carro, ella era bonita, y salió gritando y llorando del carro, se notaba que estaba un poquito pasadita (léase pasada de alcohol y drogas). Al bajar, le gritó al chico:

¡SI ME DEJAS, ME MUERO!

Toda la gente que estaba por ahi se mató de la risa, eran la burla del momento, no lo podía creer, subi al carro y me fuí.

Por el camino estuve pensando y pensando mucho. ¿Cómo puede pasar eso? Y es muy común, a mí me ha pasado: cuando alguien termina contigo tú no lo puedes creer, simplemente te quedas en el aire, como si el momento en que te dicen adios fuera un momento eterno. Ya luego lo asimilas y te pones a pensar que es verdad, ¡si él me deja me muero! ¿Qué va a hacer de mi vida ahora? ¿Por qué me hace eso? ¡Nadie me quiere! ¡Es el fin! En conclusión: y ahora ,¿qué hago?

¿Es posible que pueda pasar eso? ¿Es posible que te puedas aferrar tanto a alguien que cuando todo se acaba, se acaba tambien tu vida? No lo sé... Me ha pasado una vez y de verdad yo también lo pensé.

No es fácil cuando sientes algo, cuando estás aferrada a alguien superar todo eso. Lógico que el tiempo cura cualquier herida, pero en ese momento te sientes de lo peor, piensas que nunca podras superar eso, que la vida no tiene sentido. Es irónico que cuando pasa el tiempo uno lo toma con gracia cuando lo recuerda, porque finalmente eso no pasó, lo lograste superar y solo queda el recuerdo. Pero en ese momento es terrible...

Lo que yo me pregunto es: ¿qué hace que una chica sufra por un chico que no le corresponde, que no es para ella? No vale decir que no la merece... ¿Entonces? Porque probablemente, y me voy al caso de la chica de mi historia, detrás de ella deben haber muchos, pero en ese momento ella no se siente eso. Para ella él es unico hombre churro, papacito y cuero que le va a hacer caso.

Sí, es dificil de entender, lo es al menos para mí porque lo he vivido y lo he superado, pero no lo he entendido. Porque una siempre dice que los hombres son unos perros, que mejor sola que mal acompañada, y muchas frases... pero cuando uno te deja se te cae el mundo. Allí está el asunto. ¿Cómo reaccionar? Es díficil decirlo.

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martes, febrero 14, 2006

¡Maledeta Perra!

¿Linda? ¿Tierna? ¡No crean en las apariencias! Esta "inocente" perrita es una PERRA de M con todas sus letras y me está sacando canas verdes.

Esta es la historia de la triste lucha no ganada de una Marinovia VS. una Perra.

Así como lo leen, mi Marinovio decidió "cambiarme" por una maledeta cachorrita de raza labrador. Una perra de verdad porque si fuera por una perra de raza humana, el problema sería solucionable y mi Marinovio simplemente no tendría eggs en estos momentos.

Habíamos hablado sobre la remota posibilidad de comprar juntos un perro, pero no habíamos decidido nada. Sin embargo, un buen día se me aparece con esta cachorrita, imposible de odiar. Excepto porque, ajá, hay un excepto... Excepto porque la perra me odió a mí desde el primer momento.

Me ve y me ladra y si oso tocar a mi Marinovio en su presencia es capaz de morderme (ahora que ya está más grande y tiene dientes la muy desgraciada). Pero mi Marinovio se ríe y dice que estoy loca, ¿qué cómo puedo estar celosa de nuestra "hijita"?

¿Hijita? ¿JUAT?!!! Tanto cuidarme como una boluda con pastillas que me ponen de mal humor para resultar siendo la madre de una hija peluda, malcriada y no deseada. No quiero comparar a una perra con bebes humanos, pero a ésta no se la puede dejar sola, no puedo salir con mi Marinovio hasta las quinientas como solíamos, desde que se apareció en nuestras vidas CERO SEXO y siempre uno de los dos tiene que estar en la casa para que la bebe esté segura.

Ahora, mi Marinovio se acuesta todas las noches antes de las 11 p.m. para levantarse puntualmente a las 6.20 a.m. hora en que la maledeta perra abre el ojo. Yo ni me muevo de la cama, pero obviamente me despierta.

Todos los piropos y mimos que antes eran míos, ahora se los lleva la perrita con sólo mover la cola y sacar la lengua. Yo también puedo mover la cola, ¿saben? A veces hasta me siento como un mal trío o como si estuviera enamorada de un padre soltero. Ese no fue el contrato que firmé pues... Mi Marinovio cree que soy irracional...

Los que me vayan a sugerir darle bocado, tampoco se pasen... Algo la quiero a esa condenada roba hombres, pero más bien la quisiera bien lejos de mi vida. Se aceptan sugerencias.

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lunes, febrero 13, 2006

Lo siento mi amor, lo olvidé...

Esa mañana me levanté muy contenta porque era nuestro segundo aniversario. Como conozco a mi marinovio, me pasé todo el mes anterior tirándole puyitas y dejándole caer que ese día debíamos hacer algo especial, porque el año anterior no pudimos celebrarlo gracias a que su carro estaba en el taller, yo no tengo vehículo y en la casa de nuestros padres, era imposible expresarnos horizontalmente.

Llegué al trabajo más hermosa que ningun día y hasta cargué todo mi arsenal de higiene íntima por si se presentaba un "after party" o alguna visita sorpresa al mediodía.

Las horas pasaban y aquel marinovio que religiosamente me llamaba a las 08h00 no apareció ni siquiera a la hora de almuerzo.

"Eso no es nada", pensé. "Probablemente me tiene preparado una super sorpresa nocturna y quiere ponerme a sudar en espera del momento", me decía esperanzada creyendo de verdad en eso.

Llegaron las cinco de la tarde, y como planeado, me acerqué al centro comercial más cercano, visitando varias tiendas de artículos masculinos. Salí de allí con dos hermosas cajas de regalo que contenían una camisa de diseñador, una corbata y un par de zapatos de su marca favorita. Creo que nunca había gastado tanto en regalos, pero segun fui viendo escaparates cada cosa se me parecía a él y sentía la inclinación de comprarlo.

Las ocho de la noche y mi marinovio no aparecía.

Las nueve de la noche y en su celular, el contestador automático.

De la preocupación pasé al enfurecimiento y casi a las once de la noche, recibí la llamada de un sereno marinovio. "Mi amor, estoy frente a tu puerta. Sal, por favor."

El corazón me dio un vuelco y en menos de 5 minutos me arreglé el cabello, me cambié la ropa, me puse lapiz labial
(eso nunca debe faltar), saqué una picadera que había preparado horas antes y agarré las cajas de regalo, colocándolas detrás del mueble para que no las vea y al salir, mi marinovio tenía varis libros en la mano.

"¿Me puedes ayudar a realizar una práctica?", me preguntó con carita de angel, entrando a la casa pasando delante de mi.

Al voltear, se percató de las cajas de regalo y que todavía llevaba maquillaje. Se sorprendió un poco y sirviéndose de la picadera, preguntó: "¿Celebramos algo?"

De verdad que no podía creer en lo que estaba escuchando
. Me acerqué a los libros y escondiendo con el pie las cajas, le sonreí. "No realmente. Esos paquetes son de mi madre y esa picadera quedó de una visita que tenían mis hermanas...".

Mentí. Tal vez estuvo mal, pero la decepción hizo que mi orgullo saliera a flote y que lo demás no importara.

Estuvimos estudiando hasta las 02 de la mañana y cuando se iba a marchar, me dio mi respectivo beso de despedida. Fue largo y sin poder evitarlo, los ojos se me llenaron de lágrimas y se me creó un nudo en la garganta.

"No te puedo negar que lo olvidé", me dijo. "Ya sé que estamos de aniversario y que para ti es muy especial...", prosiguió. "Por eso me perdí toda la tarde y hasta ahora aparecí..."

Tragué en seco y quise negar lo que me estaba diciendo o tal vez alegar que también lo había olvidado, pero recordé las cajas y la picadera. Entonces fue cuando mi marinovio sacó de su mochila una hermosa cajita larga envuelta en papel regalo y con un listón del mismo color.

"Feliz segundo aniversario, mi amor...", me dijo, mientras besaba mi frente. "Eres una gran mujer y te amo..."

Ahora digo que todo valió la pena.

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viernes, febrero 10, 2006

La Gran Estafa

“Es que sólo me podría quedar a dormir en casa de una enamorada”, dijo él. A ver: ¿Estoy saliendo con un menor de edad? ¿Intenta que sea yo la que se declare y le invite a ser pareja? ¿Se hace de rogar? ¿Es muy moralista, muy pero mucho? ¿Quiere aligerar la diferencia entre amigos cariñosos y pareja?

Ninguna de las anteriores. Esta marinovia estaba ante el típico especimen que debe volver a casa pues la “firme” (la mil veces negada "firme") lo espera… El retoño también. Así es, ese nene que le lloriqueó en el celular no era su sobrino, sino su hijo. ESQUIUS MI? Nadie me dijo que era la falsa, al menos hubiera querido elegir si serlo o no! Y, por supuesto, la diferencia entre tener un marinovio que tú sabías estaba tomado antes de que tú llegues, y tener un marinovio que negó a su marinovia firme -e incluso a su nene! -, pucha la diferencia comienza como un abismo y puede crecer hasta tres, al punto que luego no sabes en cuál de esos tres abismos divagaba tu olfato cuando te enredaste con este marinovio.

Venir a verme, compartir un lindo rato juntos, intimidad emocional (de esa que a la mayoría de los hombres hace huir) e intimidad amatoria, ¿qué podemos decir? Una burbuja de romance químicamente puro y de nivel A que no puede ver el amanecer a través de 4 ojitos mayores de 34 años. Este corto ameritaba un largmotraje, lo pedía la afición, y como es de esperarse, marinovio J suponía -y sutilmente exigía– que no haya NADIE MÁS en mi agenda ni en mi cama.

- Pero si la vez pasada nos quedamos en tu casa y después desayunamos juntos, ¿te acuerdas qué lindo la pasamos?, dice la marinovia con su más tierna sonrisa picara.

Pregunta sin respuesta, hmmmm… A esta marinovia nadie tampoco le contó el segundo chisme de que recientemente volvió con la firme. Magaly, ¿dónde estabas cuánto más te necesité? ¿Cómo dejaste pasar estos dos chismezasos que cambiaban mi destino?

Es gracioso que esta marinovia no exigiera tanta exclusividad para no “presionarlo” y más bien mucha lealtad (“he sido infiel antes pero contigo soy sincero y leal”, dijo más de una vez). Pero reconozcámosle sus méritos:

- Original con el asunto de que sólo se queda a dormir en casa de una enamorada, siendo un hombre de 37 años.
- Buen actor para negar sin sangre en la cara a su hijito.
- Persistente y consistente: ante las dos millones de preguntas sobre si "tienes un hijo, y/o tienes pareja", siempre negó y nunca se contradijo entre una respuesta y otra.
- Su carita de niño perdido cuando lo mandé al cuerno casi me hace volver atrás. Por fortuna el orgullo, tres veces coronado como vil, me salvó (sí, me decidí rapidito a echarle liquid paper a este marinovio).

Lamento decir que negar a la firme y al retoño sin sangre en la cara, lenguaje no verbal contradictorio, ni asco alguno no forman parte de una cualidad nueva en estos lares, ni que llame la atención de ningún cazatalentos.

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miércoles, febrero 08, 2006

Arde papi

Cuando se trata de sexo, la cosa es así: si él no quiere… pooobre. Si tú no quieres… ¡bruja!

Vea usted todas esas series y comerciales de televisión que pintan a los hombres como insaciables donjuanes. Mire cómo se afanan en lograr el efecto AXE y recuerde cuántas veces fue citado aquello de que el hombre es un animal reproductor. Ahora desengáñese: los marinovios del mundo real se quejan de nuestros “dolores de cabeza” como manda el protocolo, pero muchas veces son ellos los que matan la pasión en el momento cumbre del combate amoroso. Cuando esto pasa, no nos es permitido poner cara de circunstancia, hacer puchero ni emitir reclamos, pues somos tachadas de insensibles, voraces, egoístas y libidinosas.

Cuando ellos no quieren… pobres. Están muy cansados, muy deprimidos o muy estresados. Pero si la marinovia es quien no tiene ganas, debe aguantar sus lamentos y resoplidos. Algunos hasta se animan a soltar tremenda disertación científica (véase el post sobre Blue Balls en el Marinovio).

Amiga marinovia, si escucha alguna vez: “Ese dolor de cabeza está durando demasiado, estás enferma… ¡qué te vea un médico!”

Considere responder:“No durar ni diez minutos también es un problema… ¿te saco una cita para pasado mañana?”

No tener ganas es lo más normal del mundo, le puede pasar a cualquiera de veeez en cuando. Lo natural es que en la época de marinoviazgo no suceda mucho, uno está siempre listo como buen scout, pero puede darse y no hay que sentirse mal por eso. Aunque es frustrante para AMBAS partes que la persona deseada no lo desee tanto como uno, la cosa no tiene por qué terminar en una escena.

Eso sí, por ningún motivo se le ocurra hablar abiertamente con el desganado sobre sus necesidades insatisfechas. ¡Atención! A los hombres no les gusta la conversa frontal. Así como hay que sacarles las cosas con cuchara, es preciso decirles lo que te hace falta de a poquitos, sino… arde, pero arde Troya.

Ejemplo

Marinovia: Amor, hace días que no estamos juntos, me parece que algo te preocupa, ¿quieres contarme?

Marinovio: ¿Por qué me dices eso? No me pasa nada. ¿Acaso insinúas que estoy MAL? ¿Eh?

Marinovia: No mi amor, yo no dije que fueras anormal, al contr…

Marinovio: ¡Nunca me dijeron algo tan horrible, quizá la anormal seas tú! ¡Qué mala eres!

Marinovia: Pffff… pero no es para taaaanto. Podemos resolverlo ¿no?

Marinovio: ¿Resolver qué? ¡Ay qué cosa tan fea, no sigas, no sigas!

Dicen que les gusta hablar de frente y odian los rodeos, pero si los encaras y hablas naturalmente de ESO… ¡Horror! Hasta los que se llenan la boca diciendo que “el sexo no es lo más importante”, reciben las críticas constructivas como tremendas ofensas. Digo yo, ¿si no es lo más importante, por qué tomarlo a la tremenda? Personalmente, pienso que en una relación de pareja donde hay amor, el sexo es FUNDAMENTAL. Tanto como poder hablar abiertamente de ello. Porque está muy bien ser comprensivos y apoyar a la pareja, pero tampoco es justo pasarse la vida al ritmo de I can’t get no satisfaction. Por una vida sexual más divertida, que resulte en una mejora de la calidad de vida de todos mis compatriotas, propongo derribar el mito del macho full testosterona.

Eso, solo pasa en los comerciales.

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martes, febrero 07, 2006

Marinovia fashion police

A un marinovio se le puede perdonar todo, total, es tan humano como una. Sin embargo, hay algo que no se le puede pasar por alto: su mal gusto para vestirse.


Cuando uno sale con él, a simple vista los demás jamás podrán advertir que es celoso o aburrido, que adora el futbol, o cualquier defecto que tenga, pero sí podrán notar su mal combinada vestimenta. Hermana: no es que tú tengas mal gusto al haber elegido, el pata está demasiado bueno, pero sería muchísimo mejor si cambiara un poquitín su guardarropa, ¿no?

¿A quién no le ha pasado? ¡A todas! Pero no es tán fácil convencerlo de lo contrario, se los confieso.

Mi marinovio es el primero de su clase, y de lejos ya tiene el puesto asegurado en alguna empresa de prestigio, si es que, claro, la "buena presencia" la catalogan de manera diferente. No es que sea feo, para nada, sólo que siempre está pensando en todo menos en la presencia. Así: podría vestirse con una camisa de cuadros azules y amarillo, un pantalón gris a rayas y zapatillas blancas. Y que no haga sol, por piedad, porque su gorro favorito es de color rojo.

Una, como buena gente que es, puede verlo su "estilo" como algo curioso, divertido, y hasta con mucha personalidad si se quiere, pero cuando "estos detallitos" no son cuestiones espontáneas sino TODOS LOS DÍAS, la verdad es que ya deja de ser chévere.

La otra vez, recontra samaritana yo, me dispuse a ir de compras con él. Era su cumpleaños así que era buen momento para cambiar ese guardarropa. Con la tarjeta en mano, buscamos mil cosas en oferta, porque soy fiel creyente de que para vestirse bien no hay que gastar tanto. Mi querido quería comprar no sólo lo más caro sino también lo más feo del lugar. Para él verde, celeste y naranja eran colores que no exisitían en su paleta monocromática de negro, blanco y azul.

Al final terminamos comprando lo que yo le había recomendado. Cuando se vistió para la fiesta de la noche, nadie lo podía reconocer: ¡se le veía demasiado bien! Me agradeció enormemente, y desde ahí permite que le ayude a escoger sus tenidas, de pasada que mi autoestima sube cuando por la calle lo quedan mirando de lo bien que se ve.

¿Qué sería de ellos sin nosotras?

O qué sería de él sin mí...

Es que nadie puede con la Gata Fiera, que envuelve a los hombres y los deja.

Y cierro el telón.

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lunes, febrero 06, 2006

Si Ellos Trampean, ¿Por Qué Nosotras No?



El otro día conversando con mi marinovio tocamos un tema, un tema que generalmente me saca roncha (misma canción de Guajaja): Cuando una marinovia soltera, libre e independiente, sale con uno y con otro, y por ahí se acuesta con uno y otro. Él me dijo :

"Esa es una ruca."

Pero no, cuando el hombre hace lo mismo, ¿qué es?

"¡Palmas compañeros! ¡Qué machote!"

¿Qué? Y esto a propósito del último post de Mosto Verde, "Un Verano Para Tres" en El Marinovio. ¿Vieron los comentarios? Todos machistas.

Resulta que en el trabajo de mi marinovio hay chicos y chicas, y trabajan para una empresa de Puerto Rico. De cuando en cuando llegan estos patitas portorriqueños que deben ser unos papacitos, (miren a Ricky Martin, lástima que sea gay) para capacitarlos o ver cómo marchan las cosas. Resulta que cada vez que viene uno de estos portorriqueños, sale con alguna chica de la oficina, y la noticia del día siguiente, el chisme calientito:

"Pucha, la player de XYZ se agarró al extranjero y le dio vuelta."

Y todos los hombres al unísono dicen:

"Pucha, ¡Qué ruca! ¡Qué fácil! ¡Qué jugadora!"

La cuestión es que luego se reúnen a tomar todos los hombres y por supuesto que aparte de hablar de fútbol, se ponen a rajar de las chicas de la oficina y se agregan más comentarios como:

"Esta se levanta a todos los patas."

En fin, rajando de la pobre y yo, por supuesto, defendiéndola. Es que no me parece justo que los hombres crean que ellos son los machotes cuando se agarran a alguien y tú seas la ruca. Claro está que hay de todo, ¿no? Hay recontra 'players', tanto hombres como mujeres, pero las cosas deben ser equitativas; además, las chicas sólo quieren divertirse, al igual que los hombres.

Yo creo que si una mujer está sola, puede hacer lo que quiere, lógicamente cuidando su cuerpo, cada una sabe hasta qué extremo llegar, pero al final la que siempre pierde es la mujer, sean o no justas las cosas, la mujer pierde mucho más. Y aunque después de una aventura la mujer suele callarlo, el hombre generalmente lo publica, para que todos sepan de su gran hazaña. ¡Bah! Entonces, al final...

¿Quién es más inteligente? ¿Quién pierde más? ¿Realmente son jugadoras las mujeres que salen a divertirse? ¿Es malo salir una noche de cacería?

Eso no lo creo, a veces resulta saludable, y muy relajante.



Creo que nunca cambiarán las cosas... ¿Tal vez con Humala? ¿O con Lourdes?

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viernes, febrero 03, 2006

Marinovio Celoso: Recuperación Avanzada

Hace unos años, me encontraba con mi marinovio de ese entonces viendo una película en su casa. Recuerdo como hoy que era viernes y vagamente, que estábamos en el mes de septiembre. Acostumbrábamos reunirnos desde temprano, alquilar una película, comprar pizza y luego hacer el amor. Ese día olvidé apagar mi celular y en medio de la cena, el aparato empezó a vibrar en mi cartera encima de la mesa, mientras me levantaba hacia la cocina para llenar la jarra de jugo otra vez. Por simple comodidad lo apagaba, para no ser molestada y le pedí a mi marinovio que lo contestara porque no tengo nada que esconder y el que no la debe, no la teme.

"Te llaman"

me dijo y claro, si era mi celular, mínimo me estaban llamando, pensé jocosamente. Agarré el aparato como si nada, pero noté un poco de molestia en su expresión. Al contestar, me di cuenta del por qué.

"Hola."

Era la voz inconfundible de mi ex-marinovio y me llegó hasta los pies.

"Disculpa que te moleste..."

Tomando en cuenta de que tenía más de un año que no sabía de él, era una molestia. Había cometido el error de "mencionarle" su nombre a mi marinovio y por lo visto, jamás se le olvidó. Me dijo:

"Necesito que me des el nuevo número de celular de mi hermana."

Su hermana era mi mejor amiga y para ese entonces el susodicho vivía en el extranjero. Se lo dí e inmediatamente le colgué y tratando de calmarme un poco, regresé a la cocina para recoger los platos sucios.
Mi marinovio guardó silencio y después que recogimos la mesa y llegamos a la habitación, me percaté de que estaba molesto porque no encendió la música ni trató de besarme. Lo abordé y le pregunté:

"¿Qué te pasa?"

y encendiendo un cigarrillo me contestó:

"Nada."

Nunca encendía un cigarrillo en mi presencia. Primero, porque me molestaba y segundo, porque sólo fumaba cuando estaba muy preocupado.

"Sé que te molestó la llamada de Daniel"

proseguí y tratando de olvidarme del desagradable humo del cigarro me acerqué a él para besarlo.

"No tienes nada de qué preocuparte. Sólo llamó para obtener el teléfono de Arelis."

"¡Por favor, Lady! No seas tonta. ¿Cómo no va a tener el teléfono de su hermana?"

Gritó, y como no me gusta que me griten, salí de la habitación y tomé mi bolso. Cerré la puerta tras de mí.

Me molesté enormemente y no le contesté las llamadas que me hizo durante toda la noche.

Nunca había demostrado celos y en el momento en que lo hizo, me desconcertó sobremanera. No sé si es por la forma en la que crecí, pero cuando escucho gritos, inmediatamente trato de alejarme.
Al día siguiente lo había pensado mejor y sin llamarlo me aparecí en su casa después de las 8 p.m. Al llegar, escuché el radio encendido en su habitación y supuse que se encontraba presente y toqué, no abrí como acostumbraba. Me recibió su primo que también vivía con él además de sus hermanos y a pesar de que nunca se encontraba presente un sábado en la noche, aparentemente iba a salir.

"Hola."

Me saludó un poco nervioso.

"Alejandro no está, pero podríamos ir a comprar algo en lo que llega"

insistió y como me dolían los pies, decliné la oferta.

"Prefiero esperarlo"

le contesté, pero Wilkin insistía en que me fuera con él. En ese instante, el hermano mayor de Alejandro salió de su habitación y me miró de modo extraño.

"Hola"

me saludó y pensé que tal vez mi marinovio le había contado las cosas de modo distorsionado. Con más fe me quedé sentada en el mueble esperándo que llegara para resolver el problema.
Quince minutos después,

la puerta de la habitación de mi marinovio se abrió y salió una joven

que era todo lo contrario a mí.

Segundos después, mi marinovio sonriente salía mientras terminaba de ponerse una franela y en pantalones cortos.

No pude creer lo que estaba viendo y la joven, sin saber quien era yo, me saludó de lo más sonriente. Mi marinovio, claro está, perdió todo el color de su bello rostro.

"Lady, hola..."

dijo y tratando de sacar a la joven de la casa, me pidió que le esperara.
Le contesté que lo esperaría y después de unos minutos salí de la casa sin mirar atrás. La vergüenza hizo que las lágrimas corrieran por mis mejillas y no contesté el teléfono móvil que tanto sonó desde que salí de allí.
Jamás lo perdoné y todavía después de tantos años sigue clamando por mi perdón.

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