¿Un Marinovio freak...? ¡¡¡No!!!
Esta es la historia de un affair informático trunco, de uno de esas cyber relaciones que además de contar con la dificultad lógica de la distancia, se le añade esa dosis de estupidez inesperada cuyo efecto ha provocado la publicación de este post malhumorado y picón.
Un día de esos en los que amaneces rabiosa, estressada y harta de chats con desconocidos (justamente acabas de borrar a todos los fans enamorados que alguna vez te pidieron que los añadieras al Messenger), aparece un correo que te sorprende y engorda tu ego. Un admirador que te acaba de ver en la lista "buscaparejas" a la que te suscribiste a insistencia de una amiga tuya, acaba de decirte en dos líneas que le pareces interesante. Sientes algo dentro de ti, que a pesar del hartazgo de esa tarde de lunes, te lleva a buscar su profile en la referida página hecha para el cyber ligue... Y ahí está: Tres fotitos para la afición: "No está mal" te dices a ti misma mientras le pones zoom a esos ojos azules que lucen tentadores. Tiene esa mirada que mezcla melancolía y dulzura en cantidades apetecibles para quienes como tú, están hartas de los pendejos de siempre.
Más abajo, información que te parece atractiva: Diseñador Gráfico, creativo, apasionado, amante del arte, soltero y sin hijos. En busca de una mujer independiente, que le guste vivir intensamente... Hey, hey... para el scroll: Esa soy yo, dije en un arrebato poco inusual teniendo en cuenta el humor de aquella mañana.
Lo que siguió en esta historia fue un intercambio de correos electrónicos y luego el que te añado al chat y seguidamente que chateamos como locos durante cuatro días seguidos segurísimos que teníamos montones de cosas en común. Pero al día quinto, sí, al quinto día... contraviniendo el dicho ese que dice que no hay quinto malo, el chico este se atreve a dejarme esperando por una conversación pactada a las ocho de la noche...Y yo que había rechazado ir al cine con la pobre Elenita que andaba depre tras cortar con su Marinovio infiel.
Al día siguiente el muy fresco aparece diciendo que se había quedado, entretenidísimo él, pegado a la final de un partido de Basketball. Ah, dije, con este ni a la esquina, y suavecito hice mutis, desadmitiéndolo de mi lista de contactos.
Pasaron los meses y por ahí conocí a alguien que se convirtió luego en mi Marinovio, pero con el que terminé al cabo de un tiempo porque había resultado mentiroso y traidor. En fin, esa es otra historia. La cosa es que en una de esas noches de nostalgia en la que revisas nuevamente tu lista de contactos (en tiempos de mi hermana mayor, lo usual era chequear nuevamente tu agenda), se te ocurre que por ahí, el susodicho podía tener una nueva oportunidad.... Con un click en "volver a admitir" y un tiempo de espera de dos días, el tipo volvió a formar parte de mis conversaciones habituales. Esta vez, el muy vivo aparecía a la hora pactada y era yo quien lo dejaba plantada de vez en cuando "a causa de la gran cantidad de trabajo que hay por estos días"... Se las tragaba igual, sin chistar y con un aura de tolerancia que me animaba otra vez, poquito a poco.
El paso obligado en este tipo de cosas es proponer conocerse cara a cara. Dejar la boludez de la cyber cosa para ir a la realidad pura y sincera. Como estaban cerca las fiestas de fin de año y ambos tendríamos vacaciones, pensaba plantearle al susodicho un año nuevo en su país, en el mío o en un tercero. Algo habíamos dejado entrever, suavecito y sin prisa, en uno de esos chats. Sin embargo, cuando justo iba a decírselo, el especimen este desapareció del chat....
¿Whaaaat??? Le mandé uno, dos, tres correos. Al cuarto le escribí mi propuesta y le dije que sería bueno que habláramos. Porque eso si, a pesar de tener su número telefónico, ni pensaba llamarlo (ni ca..!) después de que desapareciera por varias lunas... Al quinto día... (sigo pensando de que eso de que el quinto no es malo no se hizo para mi) el bribón aparece nuevamente con un correo en el que decía que le encantaría que nos conociéramos en persona, pero que no era el momento adecuado, pues acababa de recibir la peor noticia del año: su gato tenía cáncer.
Podría parecer una vil excusa que escondía una Marinovia real y firme, pero algo me llamó demasiado la atención. En los días siguientes, el sujeto este se pasó por el chat contándome paso a paso la agonía del pobre "Cisco". Que el tumor canceroso, que las esperanzas de vida, que la operación, que las consultas que los veterinarios hacen para practicar o no la eutanasia, etc, etc y frases que en realidad me parecieron más que exageradas: "Cisco es el mejor amigo que he tenido jamás", "nadie ha sido tan fiel como él". "Tuve que regresar a casa más temprano porque estaba llorando mucho por Cisco". "Cisco me ha enseñado el verdadero sentido del amor"....
¿Pendejo mitómano? ¿Sujeto con dificultad para relacionarse con otros seres humanos? El fulanito este parecía pertenecer más bien al segundo grupo. Sin embargo, cuando le comenté del caso a otro amigo, amante de los animales, me pidió que fuese más tolerante y que entendiera que hay gente que piensa que su mascota es tan importante como los seres humanos. La verdad es que no se que pensar.
Esta tarde el susodicho ha lamentado en mil líneas de chat no haber podido realizar ese viaje conmigo. Ahora me viene con que la vida continúa y que quisiera que nos viéramos durante mis próximas vacaciones. Yo le recomendé que comprara otra mascota para reparar el vacío que Cisco dejó en su vida y que me descartara en sus planes porque ya tenía los míos con otra gente. Ah, y que no se olvide que la gente también ama (???).
Te la perdiste papito, por freak...




















