
Este post está dedicado a un afanosísimo candidato a Marinovio, sin suerte en el intento, pero eso sí MUY APLICADO. Lo conocí, mejor dicho él me conoció, pues yo ni noté su presencia hasta varias semanas después, en mi antigua chamba en una ONG dedicada… a todo lo que las organizaciones de lucro sin fin:
atender al público en necesidades “fundamentales”. Como buen candidato desafortunado, pertenecía al grupo de Contabilidad. Cuando me encontró estaba yo, flamante esposa, con un mes y medio de casada.
Se escurría entre el grupo de trabajadores jóvenes de la ONG rumbo a la cafetería este osito:
chunchísimo, incapaz de hablar, pero con un corazón insospechadamente profundo y obseso. Departía, más bien nos veía departir en la mesa, a esta chica y a otros colegas. Si hablaba era para despedirse. Como diría mi abuelita: lo criaron bajo la mesa (o la cama, o algo peor???). Un buen día, descubrí que éramos amigos y me pareció genial pues todos los colegas del almuerzo oían las lindas historias y comentarios q yo hacía de mi amado matrimonio, pero eso no le detenía las ilusiones así que decidí hablar claro para evitar disgustos en la oficina (¿?) en ese “aclare amistoso” me vaticinó el divorcio con una firmeza que cualquier chamán envidiaría, no le creí, y justo por no creerle
accedí a su pedido de que si me divorciaba él tendría la preferencia para reanudar mi vida. A los pocos meses mi matrimonio se desmoronó, pero pa' piña, él no fue el culpable, en verdad nadie más que los casados tuvo la culpa, ni siquiera llegó a detonante.
Al enterarse de la noticia, inició un caballeroso camino de galanterías: flores de Rosatel (no es cherry), poemas, cargar los paquetes en la oficina, protegerme como Forrest Gump protegía a Jenny, devotos besos al suelo que yo pisaba. Pero, pa' piña suya,
en esos dos años justo cuando decidía darle bola, justo en ese momento aparecía fortuito alguien deslumbrante que me ganaba. En todas esas ocasiones él tuvo la primicia, nunca lo sorprendí. Pero el osito no era más optimista, y enviaba flores con poemas a mi casa sin importarle la competencia. Un día mis amigas, brujas liberales en rapto inesperado de romanticismo, me “sugirieron” que acepte salir con él y lo conozca antes de rechazarlo, total “
es un buen chico q te persigue hace dos años, de repente es el hombre de tu vida sólo que no lo conoces!!!". Ante tal presión accedí, exploré el asunto hasta las últimas consecuencias buscando amar a alguien que
decía “tener la receta para hacerme feliz”, y me encontré con la amarga sorpresa de que este dizque inocente osito intentaba embarazarme para atraparme, pero pa´piña, no lo logró y una semana después de cuadrarlo con ajos y cebollas…. me enamoré de otro muchacho, bye osito!!!.
Nunca le mentí ni le dí falsas promesas, siempre fue él quien solo se alimentó sus emociones, eso quedó siempre expresado con claridad meridiana. A pesar de las miles de negativas
se pasó más de cinco años adorándome y esperando que lo acepte, usó TODOS los viejos y nuevos trucos, incluso mandarme flores a otro país (me mudé por trabajo), mejorar sus habilidades de poeta y fingir ser un insospechado Casanova… ¿A mí me la quieres hacer? Llegué a pensar que eso ya no era amor, sino manía, y aún peor, manía masoquista. La última vez que hablamos, hace más de tres años, lloró otra vez en mi presencia pues “sin mí no había luz en su vida”, ¡pero si nunca me tuvo! ¿Qué? ¿Se pasó la vida a oscuras? Y si es así, ¿cómo percibe la diferencia desde tal insensatez? Es demasiada carga para mí ser la luz de un taciturno… Lo siento, pero no la hago con tal responsabilidad, además no debe ser así.
Creo en los grandes amores, esos que trascienden la vida y la muerte, pero dudo muuuuuuuuucho que un amor pueda llevarnos al masoquismo, salvo que sea algo patológico. Será por eso que era tan piña el Osito, por aferrarse obsesivamente a alguien que lo apreciaba como persona pero rechazaba todas sus propuestas amorosas, perdió de vista que ÉL es el ÚNICO responsable de que haya luz en su vida y no yo.
Osito, donde quiera que estés, espero que me hayas dejado salir de tu vida y no me lleves más contigo, por tu propio bien. Pero, al final… ¡Es tu lío hermano!
La imagen es cortesía de www.bestfriendspets.net
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